Archivo de la categoría: Memorias

El primer hombre de Albert Camus

Quería sentir su vanidad satisfecha, y en parte ya lo había conseguido y, sin embargo, en el momento de salir del campo verde, volviéndose hacia Muñoz, súbitamente una sorda tristeza lo acongojó de pronto al ver la cara descompuesta del que había recibido sus golpes. Y supo así que la guerra no es buena, porque vencer a un hombre es tan amargo como ser vencido por él.

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Between the World and Me de Ta-Nehisi Coates

I.

I grew up in a house drawn between love and fear. There was no room for softness. But this girl with the long dreads revealed something else- that love could be soft and understanding; that, soft or hard, love was an act of heroism.

II.

So you must wake up every morning knowing that no promise is unbreakable, least of all the promise of waking up at all. This is not despair. There are the preferences of the universe itself: verbs over nouns, actions over states, struggle over hope.

III.

“You exist. You matter. You have value. You have every right to wear your hoodie, to play your music as loud as you want. You have every right to be you. And no one should deter you from being you. You have to be you. And you can never be afraid to be you.”

Hillbilly, una elegía rural de J.D. Vance

Pero hay algo poderoso en darse cuenta de que has estado vendiéndote por debajo de lo que vales, de que por alguna razón tu cerebro confundía la falta de esfuerzo con la incapacidad. Ésta es la razón por la que, cuando la gente me pregunta qué es lo que más me gustaría cambiar en la clase trabajadora blanca, digo: “La sensación de que nuestras decisiones no tienen importancia”.

Nine Suitcases de Béla Zsolt

To hell with doctrines, ideas and objectives! When the French accomplished their great revolution all they wanted was to improve their own lot; they wanted to eat more, pay less in tithes and taxes, suffer less harassment from the nobles and officials – and, thanks to this ruthless selfishness, not only did the material conditions of life improved over the next century and a half, but the intellect and the arts flourished, and the social existence of humanity, which had always been coarse to the point of brutishness, was tempered by such a defree of gentleness and tolerance as had probably never been experienced before. This wasn´t the result of doctrines, ideas and idealism, but of logical, sensible, base selfishness. To hell with ideas – if people always did what, on careful consideration, was in their most selfish interest, there would be nothing wrong with the world. Who wants to die and starve? Nobody. If people weren´t driven crazy by ideas and by their God, nobody would, for instance, go to war in order to starve and to die a beastly death.

Close to the Knives de David Wojnarowicz

I.

Last night I felt unbelievably sad and sometimes it happens that way: a sensation comes out across the landscape into the cities and further into the window of the car as I´m coasting the labyrinths of the canyon streets. It feels for a moment like nothing more than wind; it´s something I don´t see coming and suddenly it´s upon me and my eyes are blurring with tears and fragmented spills of neon and ghostly bodies of pedestrians and smokestacks and traffic lights and I´m gasping from a sense of loss and desire. I can´t think of anything I am truly afraid of and I´m trying to give something unspeakable words; some of us live in big cities so we can be alone, so we can avoid ourselves, and yet by living within massive populations we can have help or love within reach if necessary.

II.

I wanted a radical shift to occur so I could have a few minutes´peace or experience the silence of my brain. I wanted to be another person living a quiet farm life in a foreign culture. (…) I wanted to be physically erased and start over again. I didn´t want to be here. I didn´t want to be there. I guess I wanted to be nowhere, I wanted to listen to my brain talk inside of nothingness. I wanted to be untouchable and have no need.

III.

I don´t think the society or the situation is sitting there waiting to reject people; I don´t think it´s aware enough to say, “You don´t fit in”. (…) We set a standard that we can´t even live up to. We expect too much of a society that is probably going to reject us – it´s probably not even thinking of us.  (…) I want to adapt. I don´t think I´ll be giving anything up. I don´t care if I don´t value the thing I want to adapt to; it´s there – it´s a structure.

IV.

If silence equals death, he taught us, then art equals language equals life.

Olivia Laing, sobre David Wojnarowicz.

V.

It is exhausting, living in a population where people don´t speak up if what they witness doesn´t directly threaten them.

VI.

Smell the flowers while you can.

Aunque por supuesto terminas siendo tú mismo de David Lipsky

I.

Así que le diría a David, si pudiera, que volver a vivir estos días con él fue un gran placer. Le daría las gracias, diría que le estoy agradecido por haberme dejado estar ahí. Le contaría que aquellos días me recordaron qué era la vida, en vez de funcionar como un desahogo de ésta, y diría que leerle hizo que me sintiera mucho menos solo.

II.

Pues yo opino que ser tímido básicamente implica estar ensimismado hasta el punto de entorpecer la relación con los demás. Por ejemplo, si estoy contigo, ni siquiera tengo claro si me caes bien o no, porque estoy demasiado preocupado por si yo te caigo bien a ti. Resulta estresante y desagradable o lo que sea. Y tengo elementos de esa clase de timidez en mi interior.

III.

Pero a la mayoría de individuos brillantes les ocurre algo antes de cumplir los treinta que les abre los ojos al hecho de que la consideración que los demás tengan de ellos no posee las suficientes calorías para impedir que se vuelen los sesos. Es algo que tienes que averiguar por ti mismo, y con lo que alcanzar otro tipo de tregua.

IV.

Aquello es como peor que cualquier cosa, no sé si tú has tenido alguna experiencia en este sentido. Es peor que cualquier clase de daño físico, o que cualquier clase de… tal vez sea lo que en el pasado se denominaba una crisis espiritual o lo que fuera. Es como si sintieses que la totalidad, cada axioma de tu vida resultara ser falso, y que en realidad no hubiese nada, y que tú no fueses nada y todo fuera una ilusión. Y que fueras mejor que nadie por haber visto que es una ilusión, y sin embargo fueras peor porque eres incapaz de funcionar. Y eso era sencillamente, era sencillamente horrible.

V.

Yo tengo la, y esto te va a parecer una bobada, pero tengo la increíble convicción como de crío de cinco años de que el arte es sencilla y absolutamente mágico. Y de que las buenas obras de arte pueden hacer cosas que nada más en el sistema solar es capaz de hacer. Y que lo bueno sobrevivirá, y será leído, y que en el gran proceso de separación de paja y trigo, la mierda se hundirá y el material valioso se elevará.

VI.

La paradoja es que lo popular te enseña a no esforzarte. Te dice que no tienes que esforzarte.

VII.

Que el temor es la condición básica, y hay todo tipo de motivos para que tengamos tanto miedo. Pero el hecho es que, es que la tarea que tenemos por delante es aprender a vivir de tal modo que no estemos aterrorizados permanentemente. Y sin valernos de todo tipo de cosas, ni de personas, para mantener esa clase de terror a raya.

M Train de Patti Smith

Me quedo sentada frente al inigualable café de Zak. En el techo, los ventiladores giran como veletas enloquecidas. Fuertes vientos, lluvia fría o amenaza de lluvia: un desfile de cielos calamitosos en ciernes que impregna sutilmente todo mi ser. Sin darme cuenta, caigo en una ligera aunque persistente desazón. No es depresión, sino más bien fascinación por la melancolía, a la que doy vueltas en la mano como si fuera un pequeño planeta, veteado de sombras, de un azul imposible.