Archivo de la categoría: Poesía

Poesía completa II de Federico García Lorca

EL SILENCIO

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

Poema del cante jondo

Y DESPUÉS

Los laberintos
que crea el tiempo,
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto.)

El corazón,
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto.)

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Solo queda el desierto.
Un ondulado desierto.

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Lorca y el mundo gay de Ian Gibson

Lorca y el mundo gayA continuación mi interpretación de la investigación de Ian Gibson sobre la homosexualidad de Lorca y cómo ésta influyó en su obra y en su entorno: los que niegan que fuera gay (familia, algunos amigos, otros poetas y “otros” en general), o bien son unos homófobos o unos homosexuales podridos dentro de sus armarios, como Dalí, Buñuel, Martínez Nadal y más otros. Así es cómo se divide el mundo en Lorca y el mundo gay. Divertido, ¿eh?

Pero hay algo aún peor y es que Gibson se empeña en que su interpretación de la poesía de Lorca es la única válida. Se apodera de sus versos y no acepta otro análisis que no sea el de “Lorca era homosexual, homosexual y homosexual”. Qué injusto para el poeta y para su obra.  Qué reducido queda todo así. Qué triste. Y qué capacidad extraordinaria la del irlandés que sabe en todo momento lo que pensaba Lorca al escribir sus poemas.

De verdad que me cuesta creer que la obra de Lorca sea incomprensible si se ignora que era homosexual. O que quede incompleta. A mí sinceramente me importa un carajo. Homosexual no es todo lo que Lorca era. Ni su obra. Qué manía de decirle a la gente lo que tiene que pensar, lo que debe interpretar y el camino que debe seguir. Si Federico de verdad quería ser libre, ¿lo leal no es que cada uno entienda lo que buenamente quiera?

Para que el lector nazca, el autor debe morir. Roland Barthes, ídolo.

 

Tumbas de poetas y pensadores de Cees Nooteboom

Tumbas de poetas y pensadoresDice Nooteboom en el prólogo:

(…) Sé que hay dos clases de tumbas: unas, a las que se acude de manera más o menos fortuita, porque, por la razón que sea, nos encontramos precisamente en el país o en la ciudad que alberga la tumba; otras, que para visitarlas se hace expresamente el viaje.

Libro resumido en pocas palabras. Muchas tumbas, muchos poetas, algunos pensadores. Les dedica poemas, relatos, anécdotas, descripciones o simples comentarios. La de Robert Louis Stevenson le gusta. Está en Samoa. En una colina rodeada de selva virgen y tiene la siguiente inscripción:

Aquí yace, donde anhelaba estar; en su hogar está el marinero de vuelta de la mar, y en su hogar el cazador de vuelta de las montañas.

Cuando empieza a hablar de Murasaki Shikibu, la autora del Genji monogatari (que pienso releer gracias a Nooteboom) dice así: Mi Japón es un Japón de libros. Vaya, pensé, así que Japón es algo así como una posesión universal de la que cada uno escogemos lo que nos atrae y lo llamamos “mi Japón”.

Nooteboom es un erudito. Ochenta tumbas lo demuestran.

Divina Comedia de Dante Alighieri

Divina Comedia  Al fin lo he hecho. Mi Divina Comedia tiene las páginas amarillentas por pasar muchos años en una estantería. Pero no huele a tabaco sino a libro. Después de diecisiete años esperando todavía conserva ese olor.

Lo he hecho pero no bien. Solo el Infierno mantuvo mi atención. Y por un motivo que no tiene nada que ver con lo literario. Me preguntaba por qué ningún creador de aventuras gráficas se había atrevido a convertir la Divina Comedia en un videojuego. Al menos la parte infernal. A medida que leía, mi mente se iba llenando de posibles puzzles y acertijos, de modos de juego, de la importancia del papel de Virgilio como guía y de Beatriz como objetivo final. Después me dijeron que ya existía uno y que no tenía nada que ver con lo que yo imaginaba. Éste es un Dante musculoso que se dedica a destrozar y purificar criaturas infernales. Nada que ver.

Cuanto más se acerca Dante al paraíso, más se aleja mi interés. La mayoría de los tercetos de los cien cantos tienen una nota explicativa. Casi al final yo tenía la sensación de que solo leía esas notas.

Lo he hecho pero sin abarcar. Pocos pueden hacerlo por completo, así que yo me quedo con el Infierno, con Virgilio, con la ciencia y con las Pes del Purgatorio.

García Lorca, La Barraca y el grupo literario del 27 en Santander de Celia Valbuena y Benito Madariaga

García Lorca, La Barraca y el grupo literario del 27  En el año 2008, la Universidad Menéndez Pelayo publicó esta investigación con motivo del 75º aniversario de la institución. Después del prólogo del rector (como debe ser), los autores repasan las visitas que Federico García Lorca y su teatro ambulante La Barraca hicieron a Santander y después se centran en las de otros escritores de la generación del 27. Y no hay más. Setenta y cinco páginas de hemeroteca, historia y muchas fotografías.

Lo he leído porque alguien quería tirarlo. Otro alguien lo salvó de la basura y me lo dio. He entrado en diversas páginas dedicadas a la venta de libros y no baja de los veinte euros. Y querían tirarlo.

En la década de los 30, pese a los avances, el número de analfabetos en España era de más de diez millones de personas (de una población de casi veinticuatro millones). La Barraca nació con el ánimo de llevar algo de cultura y de diversión a los pueblos de España. Por eso, nadie debería ni siquiera plantearse tirar un libro así. No sé cuántos analfabetos hay ahora en España, pero sí sé que ignorantes sigue habiendo unos cuantos.

A Refusal to Mourn the Death, by Fire, of a Child in London de Dylan Thomas

Never until the mankind making
Bird beast and flower
Fathering and all humbling darkness
Tells with silence the last light breaking
And the still hour
Is come of the sea tumbling in harness

And I must enter again the round
Zion of the water bead
And the synagogue of the ear of corn
Shall I let pray the shadow of a sound
Or sow my salt seed
In the least valley of sackcloth to mourn

The majesty and burning of the child’s death.
I shall not murder
The mankind of her going with a grave truth
Nor blaspheme down the stations of the breath
With any further
Elegy of innocence and youth.

Deep with the first dead lies London’s daughter,
Robed in the long friends,
The grains beyond age, the dark veins of her mother,
Secret by the unmourning water
Of the riding Thames.
After the first death, there is no other.

Primero hay que escuchar cómo Dylan Thomas lo recitaba. Es importante el tono de su voz hasta la línea 13 y después de ella. Después, hay que darse cuenta de que el primer signo de puntuación aparece en esa línea 13. Una vez más, hay que volver a escucharlo.

Primero hay que leerlo, no una sino diez veces. Y escuchar a Dylan Thomas. Unos dicen que el ritmo, gracias a la rima y a la aliteración, se asemeja a las olas del río Támesis. A mí me recuerda más a los pasos de una procesión (Nor blaspheme down the stations of the breath).
 
Primero hay que leerlo, no diez sino veinte veces. Buscar las metáforas, los dobles significados de grave y robed. El simbolismo de los términos religiosos, el de la madre y el padre, el del río. Hay que intentar darle un significado global. A mí me ayudó la idea de que la vida y la muerte forman parte del mismo ciclo.
 
Primero hay que leerlo, no veinte sino cincuenta veces. Buscar todos los mourn y los unmourn y prestar atención de nuevo al susurro del último verso recitado: After the first death, there is no other. ¿De verdad que no quiere llorar la muerte de la niña? Porque es lo único que hace. ¿Y quién me ha dicho a mí que es una niña y no un niño?
 
Por último, no es necesario leerlo más veces si no se quiere. Solo hay que recordarlo. Sirve este poema o cualquier otro al que haya que dedicar horas, no solo para comprenderlo, sino para maravillarse del talento del poeta. Tiene que ser útil para evitar la tentación de convertirse en alcohólico cuando algo como “ayer recibí una llamada de teléfono y no eras tú” se considera poesía.
 
Que esto solo sirva para compensar.

Nana de Sevilla por Federico García Lorca y la Argentinita

Ayer le hablé a un amigo estadounidense de Lorca y de su Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías. Después recordé esta nana cantada por la Argentinita, amante de Mejías, e interpretada al piano por Federico. No he hablado todavía de él aquí porque se merece que lo que tenga que decir esté a la altura. También porque sería como desnudar mi alma. En España hemos perdido honor, valor, humildad, honestidad, respeto (si alguna vez realmente los tuvimos) y a Lorca (al que sí tuvimos). El poeta reminiscente de un tiempo muy anterior al suyo. El nexo, el de la percepción única. Estoy convencida de que algún día la ciencia explicará, si no lo ha hecho ya, por qué a veces sentimos que recordamos algo que no hemos vivido.

Ese galapaguito no tiene mare…