La mujer singular y la ciudad de Vivian Gornick

I.

El escritor romano del siglo III Cayo comprendió que el origen de sus numerosas dificultades en el ámbito de la amistad radicaba en su incapacidad de sentirse en paz consigo mismo. “Ningún hombre tiene derecho a esperar la amistad de los demás”, escribió, “si no es amigo de sí mismo. Éste es el primer y principal deber de los hombres, ser amigos de sí mismos. Hay miles de personas que no sólo son hostiles consigo mismas, sino que frustran las mejores intenciones de los demás de servirles; y, aun así, ésos son los que más suelen quejarse de que “en este mundo no existe tal cosa como la amistad”.

II.

Conforme fueron pasando los años, comprobé que el amor romántico estaba inyectado como un tinte en el sistema nervioso de mis emociones, entrelazado a conciencia en el tejido del deseo, la fantasía y el sentimiento. Atormentaba a la psique, era un dolor de huesos; se incrustaba con tal profundidad en la naturaleza del espíritu que hacía daño a la vista contemplar sus enormes consecuencias. Sería un motivo de sufrimiento y conflicto durante el resto de mi vida. Atesoro mi corazón endurecido -durante todos estos años siempre lo he atesorado-, pero la pérdida del amor romántico todavía puede desgarrarlo.

III.

“Todos los hombres en soledad son sinceros”, decía Ralph Waldo Emerson. “En cuanto entra en escena un segundo, comienza la hipocresía […]. Un amigo, por lo tanto, es una especie de paradoja de la naturaleza.”

IV.

Empecé a darme cuenta de lo que todo el mundo sabe y olvida sistemáticamente: que ser amado sexualmente es ser amado no por el yo real, sino por la capacidad de despertar el deseo en el otro. Era un hecho que el poder conferido al yo que Manny deseaba duraría poco. Sólo los pensamientos de la mente o las intuiciones del espíritu pueden atraer para siempre, y ésos, Manny no los amaba. No los odiaba, pero tampoco los amaba. No le resultaban necesarios. En última instancia, aquella conexión de los sentidos significaba que tendría que encerrarme en mí misma hasta un grado intolerable, que me sentiría tan vulnerable que muy pronto me ahogaría en mi propia inseguridad.

 

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Negroland de Margo Jefferson

I.

So much melancholy, I think, reading these pages. But why choose that word instead of “depression”? “Depression” has gone flat from so much use. I mistrust “depression” because it´s too easy (for me, anyway) to forget the rage, even petulance, inside it. “Melancholy” is prettier than “depression”; it connotes a kind of nocturnal grace. Makes one feel more innocently beleaguered.

II.

“The human psyche is pathetic,” I say -I declaim- to my psychopharmacologist.
“It´s what we have, Miss Jefferson,” he replies, “it´s what we have.”
And what I have is what I take to my psychotherapist each week. What I have is what we make together, each supplying the material she knows best.
There are days when I still want to dismantle this constructed self of mine. You did it so badly, I think. You lost so much time. And then I tell myself, so what?
So what?
Go on.

Still Life de Louise Penny

Life is change. If you aren´t growing and evolving you´re standing still, and the rest of the world is surging ahead. Most of these people are very immature. They lead “still” lifes, waiting.

Waiting for what?
Waiting for someone to save them. Expecting someone to save them or at least protect them from the big, bad world. The thing is no one else can save them because the problem is theirs and so is the solution. Only they can get out of it.
(…) That´s it. The fault lies with us, and only us. It´s not fate, not genetics, not bad luck, and it´s definitely not Mom and Dad. Ultimately it´s us and our choices. But, but- the most powerful, spectacular thing is that the solution rests with us as well. We´re the only ones who can change our lives, turn them around. So all those years waiting for someone else to do it are wasted.”

Salinger de David Shields y Shane Salerno

I.

Y eso me recuerda a algo que Jerry me dijo en una carta: “A veces tienes que darte la aprobación a ti mismo. A veces la gente no te la da. O bien te llega demasiado tarde o bien no te llega nunca.”

II.

Todos estamos rotos; todo el mundo en algún momento, y sobre todo en la adolescencia, se siente irreparablemente traumatizado, todos necesitamos curación. El guardián entre el centeno proporciona esa curación, pero muy sutilmente. Ni siquiera sabes cómo; al final solamente te llega una pizca de optimismo, pero no te da la sensación de que te haya suministrado un remedio universal. Solamente te sientes curado a un nivel profundo e imposible de expresar.

We Are All Stardust de Stefan Klein

I.

The stars are much closer to us than you might have thought. They´re governed by the same natural laws as everything on earth, only under extreme conditions. After all, the cosmos is our environment. With all human being who have ever lived we share the same view of the stars. And ultimately we ourselves are stardust.

Martin Rees

II.

People often wonder why insects fly towards light. One hypothesis is that in nature there is never a light source that´s close. Rather, light always comes from a celestial object, like the sun or the moon. Because the insect can rely on the assumption that sources of light are in optical infinity, it uses the light as a compass. It maintains a fixed angle relative to the rays of light, which in the case of the sun means it just carries on in a straight line, because the light rays are parallel. But in the case of a candle, the rays are not parallel and it spirals in. The point of this parable is that it´s the wrong question to ask what is the survival value of self-burning behavior in moths. It´s not self-burning behavior; it´s a mistake, caused by the fact that moths are now living in an artificial environment where there are man-made lights.

Richard Dawkins.

III.

Professor Hoffmann, do you have a favorite molecule?

Hemoglobin-the red pigment in blood. It´s a molecule of truly baroque magnificence. About ten thousand atoms, mostly hydrogen and carbon, are bound into four chains that coil around one another. The whole thing looks like four tapeworms making love.

Roald Hoffmann.

Por encima de la lluvia de Víctor del Árbol

I.

Debe de resultarte ridículo que alguien pueda decirte que te ama habiendo compartido contigo solo un fin de semana. No me importa ser ridícula, ni me importa, en el fondo, si me crees o no, si eso despierta inquietud o esperanza en ti. La vida no es una película, lo sé. No es una novela ni se vive en una canción. Vivir no es recordar para olvidar, correr para escapar; también lo sé. Pero dime, Miguel: ¿a quién le debe explicaciones mi corazón? ¿Te las debe a ti, acaso? ¿A los demás? Siento lo que siento, y no hay conveniencia o necesidad, no hay razón o justifica, sentido común o lo contrario. Elegí a un hombre, mi piel lo eligió por mí.

Acabarás solo, Miguel. Y será una pena, pero tú lo habrás decidido. Y algún día comprenderás que, vivir, se vive una vez y para siempre, o se muere sin remedio en medio de los días.

II.

Caluroso y pesado ha sido el día,
mas ya la noche se aproxima
y viene borrando toda pena
y murmurando una canción de cuna.

Iván Bunin

III.

En jaquecas y angustias,
la vida, vagamente, se escapa,
y el tiempo dictará su capricho,
tal vez hoy o tal vez mañana.

W. H. Auden

IV.

El mundo no podía cambiarse, y él tampoco comprendía todo lo que significaba la vida. Solo que pasaba deprisa, que se iba, con sus injurias y sus penas y sus alegrías. Que algunos apretaban los ojos fuertemente y se tapaban los oídos para no escuchar su llamada, que otros sufrían y no se quejaban y tiraban de sus existencias sin mirar atrás, y que unos pocos aprendían a tiempo a vivirla.

Poesía completa II de Federico García Lorca

EL SILENCIO

Oye, hijo mío, el silencio.
Es un silencio ondulado,
un silencio,
donde resbalan valles y ecos
y que inclina las frentes
hacia el suelo.

Poema del cante jondo

Y DESPUÉS

Los laberintos
que crea el tiempo,
se desvanecen.

(Sólo queda
el desierto.)

El corazón,
fuente del deseo,
se desvanece.

(Sólo queda
el desierto.)

La ilusión de la aurora
y los besos,
se desvanecen.

Solo queda el desierto.
Un ondulado desierto.

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