Archivo de la etiqueta: Memorias

Between the World and Me de Ta-Nehisi Coates

I.

I grew up in a house drawn between love and fear. There was no room for softness. But this girl with the long dreads revealed something else- that love could be soft and understanding; that, soft or hard, love was an act of heroism.

II.

So you must wake up every morning knowing that no promise is unbreakable, least of all the promise of waking up at all. This is not despair. There are the preferences of the universe itself: verbs over nouns, actions over states, struggle over hope.

III.

“You exist. You matter. You have value. You have every right to wear your hoodie, to play your music as loud as you want. You have every right to be you. And no one should deter you from being you. You have to be you. And you can never be afraid to be you.”

Hillbilly, una elegía rural de J.D. Vance

Pero hay algo poderoso en darse cuenta de que has estado vendiéndote por debajo de lo que vales, de que por alguna razón tu cerebro confundía la falta de esfuerzo con la incapacidad. Ésta es la razón por la que, cuando la gente me pregunta qué es lo que más me gustaría cambiar en la clase trabajadora blanca, digo: “La sensación de que nuestras decisiones no tienen importancia”.

Close to the Knives de David Wojnarowicz

I.

Last night I felt unbelievably sad and sometimes it happens that way: a sensation comes out across the landscape into the cities and further into the window of the car as I´m coasting the labyrinths of the canyon streets. It feels for a moment like nothing more than wind; it´s something I don´t see coming and suddenly it´s upon me and my eyes are blurring with tears and fragmented spills of neon and ghostly bodies of pedestrians and smokestacks and traffic lights and I´m gasping from a sense of loss and desire. I can´t think of anything I am truly afraid of and I´m trying to give something unspeakable words; some of us live in big cities so we can be alone, so we can avoid ourselves, and yet by living within massive populations we can have help or love within reach if necessary.

II.

I wanted a radical shift to occur so I could have a few minutes´peace or experience the silence of my brain. I wanted to be another person living a quiet farm life in a foreign culture. (…) I wanted to be physically erased and start over again. I didn´t want to be here. I didn´t want to be there. I guess I wanted to be nowhere, I wanted to listen to my brain talk inside of nothingness. I wanted to be untouchable and have no need.

III.

I don´t think the society or the situation is sitting there waiting to reject people; I don´t think it´s aware enough to say, “You don´t fit in”. (…) We set a standard that we can´t even live up to. We expect too much of a society that is probably going to reject us – it´s probably not even thinking of us.  (…) I want to adapt. I don´t think I´ll be giving anything up. I don´t care if I don´t value the thing I want to adapt to; it´s there – it´s a structure.

IV.

If silence equals death, he taught us, then art equals language equals life.

Olivia Laing, sobre David Wojnarowicz.

V.

It is exhausting, living in a population where people don´t speak up if what they witness doesn´t directly threaten them.

VI.

Smell the flowers while you can.

Lady Sings the Blues de Billie Holiday

I.

Señor McKay – dije a mi marido -, hoy has recibido una lección. Alguna gente es gente y otra gente no lo es. Ese hombre no es gente.

II.

La droga nunca ayudó a nadie a cantar mejor, ni a tocar mejor, ni a hacer nada mejor. Te lo dice Lady Day. Si alguna vez alguien trata de convencerte de que la droga ayuda, pregúntale si cree saber sobre la droga algo que Lady Day no sepa.
Creo que el hecho de engancharme mató a mi madre. Al menos contribuyó, sin duda. Y pienso que si un hijo mío se enganchara, me mataría. No tengo coraje para ver a otro soportar las torturas que soporté para curarme y mantenerme sana.
Lo único que la droga puede hacer por ti, es matarte… lenta y duramente. Y al mismo tiempo puede matar a la gente que quieres. Esta es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.

Pero mentía…

Open de Andre Agassi

OpenTranscritas. Agassi habló y habló durante horas, o días, no lo sé. Todo lo que dijo se grabó, se transcribió, se seleccionó, se pulió y se publicó. La voz transcrita es lo que distingue Open de otras memorias. Porque es como si Agassi eligiera a cada uno de los lectores personalmente para contarles su historia. La honesta. La real. La del tenista un poco chulo. La del hombre complejo y frustrado. Pero leal. Y muy tierno. Por absurdo que parezca sus recuerdos responden preguntas. Al menos una.

Hay algo que siempre me ha costado mucho entender en los demás: el desperdicio de talento. Muchas veces me he preguntado en qué estaba pensando mi persona talentosa para perder de forma absurda tantas oportunidades de hacerse grande. De todas las explicaciones posibles, la que nunca se me pasó por la cabeza fue la que tenía que ver con el odio. Supongo que por simpleza. “¿Cómo va a odiar su don, eso que le distingue del resto, eso que inspira?” A veces no doy más. Tenis y odio siempre van juntas en los recuerdos de Agassi. Sigo sin entender el porqué pero al menos sé que hay otros mundos más complejos que los del blanco y el negro.

He pensado mucho sobre estas memorias en estos días, mientras las leía y después. Sabía quién era Agassi pero nunca le seguí. He buscado videos, he leído críticas y mi buena sensación sigue intacta. Ha sido un descubrimiento. Una amiga me dijo que cuando se publicó, Open causó mucha polémica porque Agassi cuenta que jugó dopado y que la autoridad tenística lo pasó por alto. Me enseñó un artículo en el que a los tenistas más grandes de todos los tiempos se les llenaba la boca criticándole. Yo todavía no había llegado a esa parte, pero ahora sé que no habían leído el libro. De haberlo hecho, no habrían dicho las tonterías que dijeron.

De todas maneras, qué mezquindad. Andre Agassi se desnuda por completo en sus memorias, se frota con esponja de esparto, nos enseña las heridas, nos da una lección y a nosotros solo nos preocupa la marca del jabón…