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Miedo, olvido y fantasía de Agustín Penón

Miedo, olvido y fantasíaAgustín Penón nació en Barcelona, en los años 20. Durante la guerra civil sus padres decidieron emigrar a Costa Rica, y desde allí, marcharon a Estados Unidos, donde Penón se alistó en el ejército y se convirtió en ciudadano estadounidense. En el año 1955 volvió a España, a Granada, para investigar el asesinato de Federico García Lorca. Todo lo que descubrió está plasmado en este libro.

Sin embargo, la crónica, que tiene casi ochocientas páginas, está construida solo con sus notas ya que Penón finalmente decidió no publicar todo lo que había descubierto. Los críticos dicen que porque no quería poner en peligro a las personas que le habían abierto su corazón pese a estar muertos de miedo. Después de haberlo leído dos veces, yo creo que también porque se mostró demasiado crítico con ellos.

Por lo tanto, yo dividiría el libro en dos partes teniendo siempre en cuenta que se trata de un borrador. Excelente, si se quiere, pero incompleto. La parte más importante es la de la investigación. En el año que Penón pasó en Granada consiguió testimonios de personajes muy importantes del entorno de Lorca: de los hermanos Rosales, en cuya casa el poeta se refugió antes de ser detenido, de José Jover Tripaldi, que supuestamente acompañó a Federico en sus últimas horas, y de Emilia Llanos, amiga del alma, por nombrar solo a unos pocos. Además, localizó el lugar en el que enterraron el cuerpo de Lorca en Víznar.

La segunda parte, la que quizá escame, está formada por todos los comentarios al margen que Agustín Penón hizo de todos ellos. Por seguir con el orden, nunca llegó a fiarse del todo de los testimonios de los Rosales, hacia Jover Tripaldi sentía mucho rechazo mezclado con agradecimiento y su relación con Emilia Llanos podría resumirse con sus propias palabras: “(…) mientras en mi fuero interno me sigo asombrando de la universal capacidad que tiene el sexo débil para los cambios de humor y la excitabilidad imprevista”. Además, toda la crónica está plagada de referencias a una guía blanca espiritual, al parecer el mismo poeta, que no hay quien contraste (obviamente).

Miedo, olvido y fantasía se publicó en el año 2009 gracias a Marta Osorio (yo lo compré en la Huerta de San Vicente, en Granada).  Ian Gibson tuvo durante muchos años los derechos pero, el parecer, los utilizó solo como fuente (algunos dicen que ni eso). De la maleta con las notas de Penón y su maldición me río. Por último, me hubiera gustado saber cómo habría compuesto el autor su crónica. No es que no me guste la que hay, pero creo que no es justa… para Agustín.

Lorca y el mundo gay de Ian Gibson

Lorca y el mundo gayA continuación mi interpretación de la investigación de Ian Gibson sobre la homosexualidad de Lorca y cómo ésta influyó en su obra y en su entorno: los que niegan que fuera gay (familia, algunos amigos, otros poetas y “otros” en general), o bien son unos homófobos o unos homosexuales podridos dentro de sus armarios, como Dalí, Buñuel, Martínez Nadal y más otros. Así es cómo se divide el mundo en Lorca y el mundo gay. Divertido, ¿eh?

Pero hay algo aún peor y es que Gibson se empeña en que su interpretación de la poesía de Lorca es la única válida. Se apodera de sus versos y no acepta otro análisis que no sea el de “Lorca era homosexual, homosexual y homosexual”. Qué injusto para el poeta y para su obra.  Qué reducido queda todo así. Qué triste. Y qué capacidad extraordinaria la del irlandés que sabe en todo momento lo que pensaba Lorca al escribir sus poemas.

De verdad que me cuesta creer que la obra de Lorca sea incomprensible si se ignora que era homosexual. O que quede incompleta. A mí sinceramente me importa un carajo. Homosexual no es todo lo que Lorca era. Ni su obra. Qué manía de decirle a la gente lo que tiene que pensar, lo que debe interpretar y el camino que debe seguir. Si Federico de verdad quería ser libre, ¿lo leal no es que cada uno entienda lo que buenamente quiera?

Para que el lector nazca, el autor debe morir. Roland Barthes, ídolo.

 

El público de Federico García Lorca

El público  Hombre 1º dice…

 Pero el ano es el castigo del hombre. El ano es el fracaso del hombre, es su vergüenza y su muerte. Los dos tenían ano y ninguno de los dos podía luchar con la belleza pura de los mármoles, que brillaban conservando deseos íntimos defendidos por una superficie intachable.

Y, salvo el deseo de libertad, yo no entiendo nada.

Yerma de Federico García Lorca

Yerma  Y Yerma dice…

  Yo no pienso en el mañana; pienso en el hoy. Tú estas vieja y lo ves ya todo como un libro leído. Yo pienso que tengo sed y no tengo libertad. Yo quiero tener a mi hijo en los brazos para dormir tranquila y, óyelo bien y no te espantes de lo que digo, aunque yo supiera que mi hijo me iba a martirizar después y me iba a odiar y me iba a llevar de los cabellos por las calles, recibiría con gozo su nacimiento, porque es mucho mejor llorar por un hombre vivo que nos apuñala, que llorar por este fantasma sentado año tras año encima de mi corazón.

Y yo no digo nada…

La casa de Bernarda Alba de Federico García Lorca

La casa de Bernarda Alba  Lorca escribió La casa de Bernarda Alba en 1936, año en el que empezó la guerra civil. Dicen por ahí, no sé si mi imaginación o Ian Gibson, que cuando leyó la obra delante de la familia, sus padres le aconsejaron que eliminara el nombre de Bernarda Alba para evitarse problemas. Aunque los Lorca barruntaron, Federico, que vivía en Madrid, no tuvo en cuenta la advertencia.

Miguel Caballero, autor de la obra Las trece últimas horas en la vida de García Lorca, afirma que entre las personas que fueron a detener al poeta a casa de los Rosales estaba Juan Luis Trescastros, un familiar lejano que ejerció de símbolo de las rencillas entre las familias de la vega granadina dedicadas al cultivo de la remolacha. Al parecer, los Roldán, los Alba y los García Rodríguez (el padre de Federico) estaban enemistados desde finales del siglo XIX por motivos económicos.

El contexto del asesinato del autor queda entonces algo más claro. A lo de ser “gay” y “rojo” hay que añadirle lo de la “venganza familiar”. Qué guerra de envidias más puñetera tuvimos en este país…

¿Y todo este chascarrillo serio qué tiene que ver con La casa de Bernarda Alba? Nada, solo me sirve para aventurar mi opinión. Al fin y al cabo ya hay miles de estudios literarios sobre la obra y lo que yo pueda decir solo sería una repetición. Por eso opto por el atrevimiento: creo que conocer a Lorca significa entender que Bernarda Alba fue solo una inspiración y no una descripción fiel de la Bernarda real. Todos los biógrafos coinciden en que, desde niño, le gustaba pasar tiempo con las mujeres de las casas, que le contaban chascarrillos (también) y le enseñaban canciones. Bernarda Alba tuvo que llamarle la atención y la utilizó como símbolo. Construyó sobre ella su “drama de mujeres en los pueblos de España”.

García Lorca, La Barraca y el grupo literario del 27 en Santander de Celia Valbuena y Benito Madariaga

García Lorca, La Barraca y el grupo literario del 27  En el año 2008, la Universidad Menéndez Pelayo publicó esta investigación con motivo del 75º aniversario de la institución. Después del prólogo del rector (como debe ser), los autores repasan las visitas que Federico García Lorca y su teatro ambulante La Barraca hicieron a Santander y después se centran en las de otros escritores de la generación del 27. Y no hay más. Setenta y cinco páginas de hemeroteca, historia y muchas fotografías.

Lo he leído porque alguien quería tirarlo. Otro alguien lo salvó de la basura y me lo dio. He entrado en diversas páginas dedicadas a la venta de libros y no baja de los veinte euros. Y querían tirarlo.

En la década de los 30, pese a los avances, el número de analfabetos en España era de más de diez millones de personas (de una población de casi veinticuatro millones). La Barraca nació con el ánimo de llevar algo de cultura y de diversión a los pueblos de España. Por eso, nadie debería ni siquiera plantearse tirar un libro así. No sé cuántos analfabetos hay ahora en España, pero sí sé que ignorantes sigue habiendo unos cuantos.

Claroscuro de Nella Larsen

Claroscuro  Cuando Federico García Lorca estuvo en Nueva York, fue Nella Larsen la que le enseñó los locales de Harlem. Él mismo se lo contó a su familia en una de sus cartas:

 He conocido también a una famosa escritora negra, Nella Larsen, de la vanguardia literaria de los Estados Unidos, y con ella visité el barrio negro, donde vi cosas sorprendentes. […] Esta escritora es una mujer exquisita, llena de bondad y con esa melancolía de los negros, tan profunda y conmovedora…

Como es lógico, Federico se extiende. Habla de las fiestas en casa de Larsen, de una mujer “hermosísima” que bailaba una especie de rumba con tambores, de las dedicatorias excepcionales de Larsen y de los cantos de los afroamericanos, que le recordaron a su querido cante jondo. En aquel verano de 1929, la escritora había alcanzado popularidad por su novela Claroscuro (Passing en inglés). Ochenta y tres años después, su segunda obra ha sido, por fin, traducida al español.

Claroscuro es la historia de dos mujeres afroamericanas que se reencuentran en la edad adulta después de haber sido amigas en la infancia. Lo único que tienen en común es su piel blanca, que están casadas y que tienen hijos. Lo que las separa es lo que hace que la novela sea especial: su forma de enfrentarse a su identidad racial, su modo de entender la sexualidad, de hacer frente a la sociedad y, en definitiva, de aceptar su identidad como seres humanos con independencia de todo lo demás.

La novela es buena. Moderna, muy bien estructurada, muy bien narrada, con capacidad de sorprender y con la habilidad de indignar cuando considera oportuno. Me resulta extraño que se haya tardado más de ochenta años en traducir esta novela.