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Cuentos rebeldes de Francis Scott Fitzgerald

I.

Y, entonces, cuando había empezado a pensar que, después de todo, la vida apenas merecía la pena, encontré algo -sus ojos se dirigieron exultantes al cielo-. ¡Encontré algo! -Carlyle aguardó y las palabras llegaron como un torrente-. La valentía: simplemente eso. El coraje como norma de vida y algo a lo que ajustarse siempre. Empecé a levantar esa enorme fe en mí misma. Empecé a ver que lo que inconscientemente me había atraído de todos mis ídolos del pasado había sido alguna manifestación de valentía.

(…) La valentía significa para mí sumergirme en esa neblina descolorida y gris que se cierne sobre la vida no solo haciendo caso omiso de la gente y las circunstancias, sino ignorando el desconsuelo de vivir: una especie de insistencia en el valor de la vida y el valor de las cosas transitorias.

(…) Mi valentía es fe: fe en mi infinita capacidad de recuperación, fe en que la alegría volverá, y también la esperanza y la espontaneidad. Y siento que hasta que sea así tengo que mantener la boca cerrada, la frente bien alta y los ojos abiertos, sin necesidad de tontas sonrisas. He descendido a menudo al infierno sin lloriquear… y el infierno de las mujeres es más terrible que el de los hombres.

El pirata de la costa (1920)

II.

Con el despertar de sus emociones, su primera sensación fue un sentimiento de futilidad, un dolor sordo ante la profunda grisura de su vida. Un muro se había alzado súbitamente a su alrededor, encerrándole dentro, un muro tan firme y tangible como la pared blanca de su cuarto desnudo. Y con la percepción de ese muro, todo lo que había constituido la fantasía de su existencia (la informalidad, la alegre despreocupación, la milagrosa prodigalidad de la vida) se desvaneció.

El Gominola (1922)

III.

El presente era lo que contaba: trabajo que hacer y alguien a quien amar. Pero sin amar demasiado, porque sabía el daño que puede hacerle un padre a una hija o a una madre si tiende lazos emocionales demasiado estrechos: más adelante, al enfrentarse al mundo, la criatura buscará en la pareja con la que se case la misma ternura ciega y, como con toda probabilidad fracasará en el intento, se volverá contra el amor y la vida.

Retorno a Babilonia (1931)

Rising Strong de Brené Brown

I.

“Owning our story and loving ourselves through that process is the bravest thing we´ll ever do.” I still believe in this quote from two of my previous books-maybe now more than ever. But I know that it takes more than courage to own your story. We own our stories so we don´t spend our lives being defined by them or denying them. And while the journey is long and difficult at times, it is the path to living a more wholehearted life.

II.

Just because someone isn´t willing or able to love us, it doesn´t mean that we are unlovable.

III.

Setting boundaries means getting clear on what behaviors are okay and what´s not okay. Integrity is key to this commitment because it´s how we set thouse boundaries and ultimately hold ourselves and others accountable for respecting them. I tried to find an existing definition of integrity that reflected what I saw in the data, but I couldn´t. So here´s my definition:

Integrity is choosing courage over comfort; choosing what is right over what is fun, fast, or easy; and choosing to practice our values rather than simply professing them.

IV.

Longing is not conscious wanting; it´s an involuntary yearning for wholeness, for understanding, for meaning, for the opportunity to regain or even simply touch what we´ve lost. Longing is a vital and important part of grief, yet many of us feel we need to keep our longings to ourselves for fear we will be misunderstood, perceived as engaging in magical or unrealistic thinking, or lacking in fortitude and resilience.

V.

Regret is what taught me that living outside of my values is not tenable for me. Regrets about not taking chances have made me braver. Regrets about shaming or blaming people I care about have made me more thoughtful. Sometimes the most uncomfortable learning is the most powerful.

VI.

Revolution might sound a little dramatic, but in this world, choosing authenticity and worthiness is an absolute act of resistance. Choosing to live and love with our whole hearts is an act of defiance. You´re going to confuse, piss off, and terrify lots of people -including yourself. One minute you´ll pray that the transformation stops, and the next minute you´ll pray that it never ends. You´ll also wonder how you can feel so brave and so afraid at the same time. At least that´s how I feel most of the time… brave, afraid, and very, very alive.

El arte de amar de Erich Fromm

Quien no conoce nada, no ama nada. Quien no puede hacer nada, no comprende nada. Quien nada comprende, nada vale. Pero quien comprende también ama, observa, ve… Cuanto mayor es el conocimiento inherente a una cosa, más grande es el amor… Quien cree que todas las frutas maduran al mismo tiempo que las fresas nada sabe acerca de las uvas.
Paracelso.

I.

Para el carácter productivo, dar posee un significado totalmente distinto: constituye la más alta expresión de potencia. En el acto mismo de dar, experimento mi fuerza, mi riqueza, mi poder. Tal experiencia de vitalidad y potencia exaltadas me llena de dicha. Me experimento a mí mismo como desbordante, pródigo, vivo y, por tanto, dichoso. Dar produce más felicidad que recibir, no porque sea una privación, sino porque en el acto de dar está la expresión de mi vitalidad.

II.

¿Qué le da una persona a otra? Da de sí misma, de los más precioso que tiene, de su propia vida. Ello no significa necesariamente que sacrifica su vida por la otra, sino que da lo que está vivo en él -da de su alegría, de su interés, de su comprensión, de su conocimiento, de su humor, de su tristeza-, de todas las expresiones y manifestaciones de lo que está vivo en él. Al dar así de su vida, enriquece a la otra persona, realza el sentimiento de vida de la otra al exaltar el suyo propio.

III.

El individuo egoísta no se ama demasiado, sino muy poco; en realidad, se odia. Tal falta de cariño y cuidado por sí mismo, que no es sino la expresión de su falta de productividad, lo deja vacío y frustrado. Se siente necesariamente infeliz y ansiosamente preocupado por arrancar a la vida las satisfacciones que él se impide obtener.

IV.

El hombre moderno se ha transformado en un artículo; experimenta su energía vital como una inversión de la que debe obtener el máximo beneficio, teniendo en cuenta su posición y la situación del mercado de la personalidad. Está enajenado de sí mismo, de sus semejantes y de la naturaleza. Su finalidad principal es el intercambio ventajoso de sus aptitudes, su conocimiento y de sí mismo, de su “bagaje de personalidad” con otros individuos igualmente ansiosos de lograr un intercambio conveniente y equitativo. La vida carece de finalidad, salvo de la de seguir adelante, de principios, excepto el del intercambio equitativo, de satisfacción, excepto la de consumir.

V.

La capacidad de amar depende de la propia capacidad para superar el narcisismo y la fijación incestuosa a la madre y al clan; depende de nuestra capacidad de crecer, de desarrollar una orientación productiva en nuestra relación con el mundo y con nosotros mismos. Tal proceso de emergencia, de nacimiento, de despertar, necesita de una cualidad como condición necesaria: fe.

VI.

Tener fe requiere coraje, la capacidad de correr un riesgo, la disposición a aceptar incluso el dolor y la desilusión. Quien insiste en la seguridad y la tranquilidad como condiciones primarias de la vida no puede tener fe; quien se encierra en un sistema de defensa, donde la distancia y la posesión constituyen los medios que dan seguridad, se convierte en un prisionero. Ser amado, y amar, requiere coraje, la valentía de atribuir a ciertos valores fundamental importancia, y de dar el salto y apostar todo a esos valores.