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The Cruellest Month de Louise Penny

She knew that kindness kills. All her life she´d suspected this and so she´d only ever been cold and cruel. She´d faced kindness with cutting remarks. She´d curled her lips at smiling faces. She´d twisted every thoughtful, considerate act into an assault. Everyone who was nice to her, who was compassionate and loving, she rebuffed.

Because she´d loved them. Loved them with all her heart, and wouldn´t see them hurt. Because she´d known all her life that the surest way to hurt someone, to main and cripple them, was to be kind. If people were exposed, they die. Best to teach them to be armored, even if it meant she herself was forever alone. Sealed off from human touch.

Still Life de Louise Penny

Life is change. If you aren´t growing and evolving you´re standing still, and the rest of the world is surging ahead. Most of these people are very immature. They lead “still” lifes, waiting.

Waiting for what?
Waiting for someone to save them. Expecting someone to save them or at least protect them from the big, bad world. The thing is no one else can save them because the problem is theirs and so is the solution. Only they can get out of it.
(…) That´s it. The fault lies with us, and only us. It´s not fate, not genetics, not bad luck, and it´s definitely not Mom and Dad. Ultimately it´s us and our choices. But, but- the most powerful, spectacular thing is that the solution rests with us as well. We´re the only ones who can change our lives, turn them around. So all those years waiting for someone else to do it are wasted.”

El oscuro invierno de David Mark

PortadaOscuroInvierno.inddEl dueño de la librería Negra y Criminal decía el otro día en una entrevista que gracias a la novela policíaca él había sido capaz de viajar por todo el mundo sin necesidad de moverse y añadía que su visión cultural se había enriquecido considerablemente gracias a las obras de este género.

El oscuro invierno es el ejemplo perfecto para ilustrar sus palabras. La novela se desarrolla en Hull (nombre completo Kingston upon Hull), una ciudad del condado de Yorkshire este situada en la costa norte de Inglaterra que, junto al policía Aector McAvoy, escocés, enorme y pusilánime, forma la pareja protagonista.

El anzuelo que nos lanzan los de la editorial tiene que ver con la historia: tres muertes aparentemente sin relación, la de una niña del coro en una iglesia de Hull, la de un anciano que se salvó de otra muerte segura y la de un drogadicto en el incendio de una casa. Cuando se desvela todo, al final, pero un poco antes de lo habitual por motivos que se me escapan, uno se pregunta si es mérito del lector o concesión de David Mark. Sospecho que lo segundo.

Yo mordí el anzuelo, claro, pero hay otros dos aspectos que han hecho que quiera seguir leyendo más casos de Aector McAvoy. El primero es el policía. Es diferente. Creo que muchos aguantaremos decenas de libros con casos que no nos llamen demasiado la atención simplemente para presenciar la evolución de McAvoy. El segundo son las voces. Qué importante es en este tipo de literatura que cada voz sea diferente y qué bien lo ha hecho Mark David. No hay dos personajes en toda la novela que se expresen de la misma forma. Cada uno tiene sus coletillas, sus variaciones, su personalidad.

Acabo de ver en Siruela que ya hay otro segundo caso, así que volveré a hablar de McAvoy muy pronto.