Todas las entradas por Yoake

Steinbeck: A life in Letters

I.

All the goodness and the heroisms will rise up again, then be cut down again and rise up. It isn´t that the evil thing wins -it never will- but that it doesn´t die. I don´t know why we should expect it to. It seems fairly obvious that two sides of a mirror are required before one has a mirror, that two forces are necessary in man before he is a man.

II.

Spain wasn´t what we expected. I wonder what it was! It is a completely contradictory country. Everything you say or see or think is cancelled out by something else you see. It is a country about which it is impossible to make generalities.

La biblioteca en llamas de Susan Orlean

I.

Los libros son algo así como nuestro ADN cultural, el código de lo que somos como sociedad y también de aquello que conocemos. Todas las maravillas y los fracasos, todos los héroes y los villanos, todas las leyendas y las ideas y las revelaciones de una cultura permanecen para siempre en los libros. Destruirlos es un modo de indicar que esa cultura ha dejado de existir, que su historia ha desaparecido, que la continuidad entre el pasado y el futuro se ha roto. Apartar a una cultura de sus libros es como apartarla de su memoria, es como privarla de la capacidad de recordar sus sueños. Acabar con los libros de una cultura es sentenciarla a algo peor que la muerte: es sentenciarla a parecer que nunca existió.

Panegírico a la mujer sola

He muerto hoy. En el agua. Dicen que ahogada. Tienen todos los detalles: yo quería nadar hasta esa boya amarilla y en el camino algo me ha pasado. Dicen que un golpe contra la nada marina. Que un calambre. Que un paro cardiaco. Un niño ni de tres palmos dice que el mar no es lo que parece.

Me han encontrado flotando, boca abajo. Otra señora, como yo, que navegaba en una embarcación indefinida. Han intentado reanimarme durante mucho tiempo pero he muerto igual. A saber desde cuándo debía de llevar en el agua. Me han tendido sobre la arena, boca arriba esta vez, y me han tapado con una sábana blanca. Bien recogidita.

Durante un rato me han acompañado los siguientes: un helicóptero policial que volaba muy bajo para deleite de los chavales vivos, un vehículo acuático policial, cinco o seis policías locales debidamente uniformados y tres o cuatro socorristas.

Tras otro rato, me han colocado encima una sombrilla roja a modo de carpa circense. En pleno mes de julio un cadáver se descompone rápido. Así me llamo ahora: Cadáver. Unos cívicos les han indicado a los socorristas dónde estaba mi silla playera de rayas azules. Se la han llevado sin tomar huellas. No ha habido contemplaciones ni crimen, solo mi muerte.

Sigo aquí. Bajo mi sábana y mi carpa. La brisa me aletea. Al parecer de los bañistas de la sabiduría, no solo estoy sola en la muerte sino que también lo estaba en vida. Solas mi silla azul y yo. Al parecer.

Sigo aquí, como la vida. Una niña con bañador rosa pisotea mi arena. La sabiduría se baña con la curiosidad y los murmullos. Se giran y cuchichean para que no les oiga una muerta. Una caminante se persigna al pasar por mi lado. ¡Señora! ¿Dónde estaba su dios cuando yo estaba en el agua? ¿Y usted? ¿Y todos los demás?

Sigo aquí, aleteando. Unos aprendices están cazando un pez. Huele a muerto y no soy yo. Todavía. Los sabios sentados en corrillo aprueban la caza. Ninguno sugiere que cesen de torturar al pez. Creo que no han tenido suficiente con una muerte por hoy.

Sigo aquí, espero al juez. No al divino sino al que me va a levantar. Mi muerte no solo ha dado paso a otra vida dentro de mí sino que me han crecido unos enanos fabulosos alrededor. Coloridos y clementes. Sabios.

Sigo aquí y aquí seguiré siempre. Aleteando con la muerte.

(https://www.diarioinformacion.com/marina-alta/2019/07/15/banista-ahogada-denia/2169193.html)

Almost Everything de Anne Lamott

I.

We can change. People say we can´t, but we do when the stakes or the pain is high enough. And when we do, life can change. It offers more of itself when we agree to give up our busyness.

II.

There is almost nothing outside you that will help in any kind of lasting way, unless you are waiting for a donor organ. You can´t buy, achieve, or date serenity. Peace of mind is an inside job, unrelated to fame, fortune, or whether your partner loves you.

III.

The lesson here is that there is no fix. There is, however, forgiveness. To forgive yourselves and others constantly is necessary. Not only is everyone screwed up, but everyone screws up.

Daring Greatly de Brené Brown

I.

I´m talking about the betrayal of disengagement. Of not caring. Of letting the connection go. Of not being willing to devote time and effort to the relationship. The word betrayal evokes experiences of cheating, lying, breaking a confidence, failing to defend us to someone else who´s gossiping about us, and not choosing us over other people. These behaviors are certainly betrayals, but they´re not the only form of betrayal. If I had to choose the form of betrayal that emerged most frequently form my research and that was the most dangerous in terms of corroding the trust connection, I would say disengagement.
When the people we love or with whom we have a deep connection stop caring, stop paying attention, stop investing and stop fighting for the relationship, trust begins to slip away and hurt starts seeping in. Disengagement triggers shame and our greatest fears -the fears of being abandoned, unworthy, and unlovable.

II.

Shame is real pain. The importance of social acceptance and connection is reinforced by our brain chemistry, and the pain that results from social rejection and disconnection is real pain. (…) Neuroscience advances confirm what we´ve known all along: Emotions can hurt and cause pain. And just as we often struggle to define physical pain, describing emotional pain is difficult. Shame is particularly hard because it hates having words wrapped around it. It hates being spoken.

III.

Here´s the painful pattern that emerged from my research with men: We ask them to be vulnerable, we beg them to let us in, and we plead with them to tell us when they´re afraid, but the truth is that most women can´t stomach it. In those moments when real vulnerability happens in men, most of us recoil with fear and that fear manifests as everything from disappointment to disgust. And men are very smart.

IV.

Sometimes we´re not even aware that we´re oversharing as armor. We can purge our vulnerability or our shame stories out of total desperation to be heard. We blurt out something that is causing us immense pain because we can´t bear the thought of holding it in for one more second. Our intentions may not be purging or blurting to armor ourselves or push others away, but that´s the exact outcome of our behaviors. Whether we´re on the purging end or the receiving end of this experience, self-compassion is critical. We have to give ourselves a break when we share too much too soon, and we have to practice self-kindness when we feel like we weren´t able to hold space for someone who hit us with the floodlight. Judgment exacerbates disconnection.
 

Shrill de Lindy West

I.

Women matter. Women are half of us. When you raise every woman to believe that we are insignificant, that we are broken, that we are sick, that the only cure is starvation and restraint and smallness; when you pit women against one another, keep us shackled by shame and hunger, obsessing over our flaws rather than our power and potential; when you leverage all of that to sap our money and our time – that moves the rudder of the world. It steers humanity toward conservatism and walls and the narrow interests of men, and it keeps us adrift in waters where women´s safety and humanity are secondary to men´s pleasure and convenience.

II.

This is the only advice I can offer. Each time something like this happens, take a breath and ask yourself, honestly: Am I dead? Did I die? Is the world different? Has my soul splintered into a thousand shards and scattered to the winds? I think you´ll find, in nearly every case, that you are fine. Life rolls on. No one cares. Very few things – apart from death and crime – have real, irreversible stakes, and when something with real stakes happens, humiliation is the least of your worries.

Figuraciones mías de Fernando Savater

I.

Tal es, precisamente, la función de los clásicos en literatura. ¿Les admiramos porque sabemos que es de buen tono cultural? Yo creo que lo más admirable en ellos es que hayan sabido ganarse la admiración de tantos a los largo de siglos. Porque lo importante -la savia de cualquier arte que quiere producir algo más que simple agrado- es la duradera admiración humana: cuenta más nuestra capacidad de admirar que los criterios con que se discierne (y a veces pretende codificarse) lo admirable.

II.

Pero también que las personas normales no aspiran al Reino de los Cielos ni a la perfección semejante a él sobre la tierra, sino a mejorar su condición de forma gradual y eficiente. Existe en la mayoría de las personas (…) una decencia común y corriente que consiste, según la glosa de Bruce Bégout, “en la facultad instintiva de percibir el bien y el mal, frente a cualquier forma de deducción trascendental a partir de un principio”. Es lo que hace que, más allá de izquierdas y derechas, existan buenas personas en los dos campos o a caballo entre ambos. En cuanto prevalecen, el mundo mejora. Por cierto, siguiendo esta vena de benevolencia utopista, Orwell descubrió cuando estuvo en Cataluña durante la guerra civil que los españoles tenemos una dosis de decencia innata, tonificada por un anarquismo omnipresente, más alta de lo normal y gracias a la cual nos salvaremos de los peores males…