Archivo de la categoría: Biografía

Hillbilly, una elegía rural de J.D. Vance

Pero hay algo poderoso en darse cuenta de que has estado vendiéndote por debajo de lo que vales, de que por alguna razón tu cerebro confundía la falta de esfuerzo con la incapacidad. Ésta es la razón por la que, cuando la gente me pregunta qué es lo que más me gustaría cambiar en la clase trabajadora blanca, digo: “La sensación de que nuestras decisiones no tienen importancia”.

Close to the Knives de David Wojnarowicz

I.

Last night I felt unbelievably sad and sometimes it happens that way: a sensation comes out across the landscape into the cities and further into the window of the car as I´m coasting the labyrinths of the canyon streets. It feels for a moment like nothing more than wind; it´s something I don´t see coming and suddenly it´s upon me and my eyes are blurring with tears and fragmented spills of neon and ghostly bodies of pedestrians and smokestacks and traffic lights and I´m gasping from a sense of loss and desire. I can´t think of anything I am truly afraid of and I´m trying to give something unspeakable words; some of us live in big cities so we can be alone, so we can avoid ourselves, and yet by living within massive populations we can have help or love within reach if necessary.

II.

I wanted a radical shift to occur so I could have a few minutes´peace or experience the silence of my brain. I wanted to be another person living a quiet farm life in a foreign culture. (…) I wanted to be physically erased and start over again. I didn´t want to be here. I didn´t want to be there. I guess I wanted to be nowhere, I wanted to listen to my brain talk inside of nothingness. I wanted to be untouchable and have no need.

III.

I don´t think the society or the situation is sitting there waiting to reject people; I don´t think it´s aware enough to say, “You don´t fit in”. (…) We set a standard that we can´t even live up to. We expect too much of a society that is probably going to reject us – it´s probably not even thinking of us.  (…) I want to adapt. I don´t think I´ll be giving anything up. I don´t care if I don´t value the thing I want to adapt to; it´s there – it´s a structure.

IV.

If silence equals death, he taught us, then art equals language equals life.

Olivia Laing, sobre David Wojnarowicz.

V.

It is exhausting, living in a population where people don´t speak up if what they witness doesn´t directly threaten them.

VI.

Smell the flowers while you can.

Lorca y el mundo gay de Ian Gibson

Lorca y el mundo gayA continuación mi interpretación de la investigación de Ian Gibson sobre la homosexualidad de Lorca y cómo ésta influyó en su obra y en su entorno: los que niegan que fuera gay (familia, algunos amigos, otros poetas y “otros” en general), o bien son unos homófobos o unos homosexuales podridos dentro de sus armarios, como Dalí, Buñuel, Martínez Nadal y más otros. Así es cómo se divide el mundo en Lorca y el mundo gay. Divertido, ¿eh?

Pero hay algo aún peor y es que Gibson se empeña en que su interpretación de la poesía de Lorca es la única válida. Se apodera de sus versos y no acepta otro análisis que no sea el de “Lorca era homosexual, homosexual y homosexual”. Qué injusto para el poeta y para su obra.  Qué reducido queda todo así. Qué triste. Y qué capacidad extraordinaria la del irlandés que sabe en todo momento lo que pensaba Lorca al escribir sus poemas.

De verdad que me cuesta creer que la obra de Lorca sea incomprensible si se ignora que era homosexual. O que quede incompleta. A mí sinceramente me importa un carajo. Homosexual no es todo lo que Lorca era. Ni su obra. Qué manía de decirle a la gente lo que tiene que pensar, lo que debe interpretar y el camino que debe seguir. Si Federico de verdad quería ser libre, ¿lo leal no es que cada uno entienda lo que buenamente quiera?

Para que el lector nazca, el autor debe morir. Roland Barthes, ídolo.

 

Last Night at the Viper Room de Gavin Edwards

Last Night at the Viper RoomEn mi recuerdo perturbado: la noticia de su muerte (un 31 de Octubre) recortada en una playa. Mucho después: el Chris Chambers de Cuenta conmigo, la maravillosa La última apuesta, la melena rubia de Indiana Jones y la última cruzada y el VHS rayado de Esa cosa llamada amor. Su ojo pipa.

En la biografía: el dato curioso de que Alfonso Sáinz, uno de los miembros de Los Pekenikes, le regaló su primera guitarra. La confirmación de que apenas fue al colegio por su infancia itinerante. La absurda comparación con otros actores de su generación. La velada insinuación de la posible causa de su adicción a las drogas: el manido “estaba jodido”. La crítica acertada a la familia por tratar su muerte como algo celestial.

En mí: nada ha cambiado, solo sé algo más del color del envoltorio pero sigo sin ver lo que hay dentro. Y lo que es peor, sigo sin saber por qué me importa.

Yo soy Malala de Malala Yousafzai

Yo soy MalalaDudo. No sé si escribir sobre lo que realmente pienso sobre Yo soy Malala o ahorrármelo y seguir la corriente de los elogios a la buena causa. Creo que primero haré lo último y después lo primero. Malala es una adolescente del valle del Swat, en Pakistán. Su infancia transcurrió entre el acoso de los talibanes, la presencia del ejército y su deseo de que todas las mujeres pudieran recibir una educación. Hace dos años un terrorista se coló en el autobús que la llevaba al colegio y le disparó dos tiros a quemarropa. Desde su recuperación Malala se ha convertido en una “activista” por el derecho de las mujeres a recibir una educación. Su causa es intachable. La parafernalia no tanto.

En cuanto al libro, antes de leerlo hay que repetirse diez veces que está escrito por una mujer muy joven. Muy, muy joven. Luego hay que pensar en que una periodista británica ha colaborado. Después hay que seguir pensando en la cantidad de paja que hay que soportar en un libro de este estilo y, por último, hay que fijarse en el título: Yo soy Malala. Nombre propio en el título. Mujer joven que se siente especial (siempre he pensado que Crepúsculo es una malísima influencia), a la que siempre le han dicho que era distinta y que el atentado finalmente acabó por convertir en alguien singular. A veces está tan pagada de sí misma que dan ganas de triturar el libro.

Ojalá su causa tenga éxito.