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Wisconsin Death Trip de Michael Lesy

Wisconsin Death Trip  (No tengo mesura fotográfica. O la oscuridad total o un bombillazo iluminador. Como es importante aclararlo, tengo que decir que la imprecisión del lado izquierdo de la cara de la muchacha no es culpa de la bombilla. La foto se hizo así y sospecho que su elección como portada tiene mucho que ver con esa peculiaridad.)

Wisconsin Death Trip es una recopilación de fotografías tomadas por Charles Van Schaick en el condado de Jackson, Wisconsin, y al mismo tiempo, una colección de noticias publicadas en los periódicos “wisconsinos” en los últimos quince años del siglo XIX. La estructura es siempre la misma. Por ejemplo, el primer bloque está formado por tres fotografías (una de un caballo blanco con crines rizadas que casi rozan el suelo y otras dos de un caballo negro escuálido) y por una serie de extractos de noticias entre las que destacan el agradecimiento de un ciudadano a sus vecinos por la atención recibida cuando le amputaron una pierna, el ingreso en un psiquiátrico de otro hombre agobiado por las deudas, la aparición de un fantasma en marzo de 1885, la declaración de que en Wisconsin se componía más poesía que en cualquier otro estado y finalmente, varios incendios provocados, una sobredosis de morfina y un par de suicidios. En el prólogo hay una explicación de por qué el retrato de esa sociedad es tan lúgubre. Pero no recuerdo con exactitud qué decía exactamente. En realidad, no presté mucha atención a los textos porque las enumeraciones reiterativas no suelen quedarse mucho tiempo conmigo.

Si alguien se lo pregunta, sí, hay fotos post-mortem, pero son minoría y del montón. Son más interesantes los retratos, en grupo o individuales, y me ha llamado mucho la atención la seriedad (o tristeza) de todas las caras. Siempre me preguntaré si eligieron el gesto adusto para posar o si lo traían de fábrica… Para qué andarme con más tonterías. No es que Wisconsin Death Trip no me haya gustado, es que no me ha conmovido. Me he aburrido con los textos y he mirado las fotografías con ojos curiosos pero nada más. Y ese “nada más” me incapacita para transmitir. Si fuera fotógrafo sería diferente. O si fuera escritor. Pero soy lector. Simplemente.