Archivo de la etiqueta: Hanazono

Enésima crónica de un viaje a Japón (XI)

Tokyo (2) Creo que por Shinjuku caminé varias veces pero no sabía dónde estaba así que imagino que no computa. Uno de esos días llegué caminando desde Ginza (al que también volvería después) muy temprano. El lujo todavía dormía. Pasé por las tiendas de marca sin pena ni gloria. Eso sí, entré en un centro comercial a por un café y me pareció espectacular que todo un edificio estuviera abierto solo para que la gente desayunara. Vi la estatua de madera de Yama, creo que la capilla Hanazono y pasé de largo Kabukicho porque se me olvidó.

Tenía algo de prisa. Los dos días anteriores habían sido de conciertos, uno de ellos inesperado, y el plan se me había ido al traste. Mi prioridad era la Tokyo Tower. Quería verla bien, al menos desde fuera. Pero cuando llegué al templo Zojoji ya estaba lloviendo. Aunque esta vez sí que llevaba paraguas, me duraría poco la comodidad. ¿Y para qué subir al mirador de la torre si llovía? Disfruté del tiempo que tenía en el Zojoji. En especial de los jizos con sus molinillos de viento, sus ropas y sus cuervos.

Tokyo Tower 3Si alguien tiene interés en conocer la parte de la ciudad que rodea por detrás la Tokyo Tower yo puedo ser su guía. Estuve allí dos veces. Que lo hiciera perdida no tiene importancia. Si lo conseguí tantas veces sin proponérmelo puedo hacerlo más. Tarifas asequibles.

Tokyo Station Después de comer el día se estropeó del todo y empezó a jarrear. Mi plan era visitar los jardines y ver lo que permiten ver del palacio imperial. Bueno, lo que hice exactamente fue hacer pis en los baños que hay en una de las puertas, creo que la Otemon y marcharme. Me había dejado el paraguas en la estación de Tokio, en los sótanos, en la Tokyo Character Street, donde disfruté como una niña en las tiendas de Hello Kitty, Ghibli, de todas las televisiones y de todo lo impensable. En ese momento que lloviera me importaba poco. Pero cuando llegué a la Otemon caminando desde la estación en línea recta era una especie de peluche empapado. Lo intenté con Ikebukuro. Fracasé también. Seguía lloviendo. Me metí en un centro comercial, el Tobu, y pasé allí la tarde. ¿Os acordáis de la frase de Ikebukuro, saikou en IWGP? Pues no para mí esta vez.