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La metamorfosis de Franz Kafka

La metamorfosisLa idea que yo tenía de un relato como La metamorfosis no tiene nada que ver con lo que Kafka escribió. Mi imaginación y la suya solo coinciden hasta el siguiente punto: Cuando Gregorio Samsa se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto”. Lo que yo creía condiciona esto que escribo, sobre todo su longitud, pero en sí no tiene importancia. Imaginaba un escarabajo negro y un proceso de transformación. Sin embargo, es un relato triste sobre el patetismo del ser humano.  Si hubiera sido un poco más largo no lo habría terminado. Hay relatos que no puedo leer y La metamorfosis debería haber sido uno de ellos. La curiosidad nos mató a todos.

Conversaciones con Kafka de Gustav Janouch

Conversaciones con Kafka  Gustav Janouch era muy joven cuando conoció a Franz Kafka. Su padre era compañero del escritor en el Instituto de Seguros contra Accidentes de Trabajo de la ciudad de Praga y el joven solía pasarse horas en aquel despacho escuchando todo lo que Kafka tuviera que decir. Cada noche, al llegar a casa, Janouch escribía en un cuaderno fragmentos de esas conversaciones. Décadas después alguien le propuso publicarlas. Franz Kafka era una figura importantísima de la literatura mundial y no entregar sus pensamientos al mundo sería como privarle de luz. Janouch accedió, no le gustó el resultado, perdió los originales, cuando creyó que todo estaba perdido los reencontró y Conversaciones con Kafka es el resultado de su odisea.

El resultado a mí no me gusta porque creo que su planteamiento es incorrecto. Las famosas “conversaciones” aparecen una detrás de otra sin separación ni apenas explicación por parte del narrador (que es el propio Janouch). Cuando terminas de leer, si eres capaz de recordar algo de lo que dijo Kafka puedes sentirte afortunado. Yo las he leído dos veces, una por gusto y otra para escribir esto, y salvo algunos retazos, ninguna ha logrado permanecer en mi memoria. Al margen del bombardeo de citas, tengo la sospecha de que la forma de hablar del escritor ha sido modificada “a posteriori”. Nadie habla así, ni por escrito, salvo Jesús en la Biblia, y por mucho que tanto Janouch como su entorno consideraran a Kafka como un profeta visionario, la sensación que yo he conseguido es la de estar leyendo/escuchando a un robot programado por apóstoles. Igual me equivoco y Franz Kafka era realmente así, pero lo dudo. Lo que dice y cómo lo dice son términos muy alejados entre sí. Y como estamos a principios de año y hay tiempo para equivocarse, diré algo más: creo que a Kafka no le hubiera gustado este libro. Ni un poco.