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Equivocado sobre Japón de Peter Carey

Escrito el 11 de Octubre de 2008.

Me ha costado meses encontrar este libro porque no recordaba ni el título ni el nombre del autor. Solo tenía una pequeña noción de cómo era la portada y de lo que trataba; es lo que tiene leer un periódico sin apuntar lo interesante. La portada está conseguida porque apunta directamente al público al que se dirige… más o menos. De lo que estoy segura es de que si hubiera tenido otra, ni siquiera me habría detenido a leer la reseña.

Peter Carey es un escritor australiano bastante conocido y premiado. Éste es el primer libro que leo de él, así que imaginaos lo famoso que es para mí. Equivocado sobre Japón es el viaje de Carey con su hijo a Tokio. El padre viaja con ideas preconcebidas sobre anime, sobre espadas y sobre Japón en general, y el chaval, que tiene doce años, solo quiere conocer a los mangakas, jugar a las recreativas y pasar el rato con su amigo Takashi, tildado por el autor como visualista. La condición que el hijo le exige a Carey para realizar el viaje es conocer lo que el niño entiende por “verdadero Japón”, noción que después de cuatro días, tiempo que se tarda en leer el libro, todavía no me ha quedado muy clara. (Cuidado con los destripes).

En un principio pensé que con “verdadero Japón” el chaval se refería a patearse las calles, hablar con la gente y vivir algo que no fuera exportado porque no vende. Pero me equivoqué. Lo que el niño no quiere ver son museos o templos. Así que Carey, cediendo bastante, excepto una noche en el kabuki, se dedica a entrevistar a mangakas conocidos que a su hijo le gustan. Esas partes quizá sean las más interesantes del libro porque resulta gracioso leer cómo el autor se encuentra constantemente con muros que su mentalidad no le permite romper. Y se rinde. Por ejemplo, en la entrevista al autor de Mobile Suit Gundam, Carey le plantea una teoría muy elaborada sobre los niños metidos en robots aislados del mundo, etcétera, etcétera y el mangaka le responde que creó esa serie porque los fabricantes de juguetes querían vender juguetes, y nada más. Y el autor se frustra.

El libro está plagado de malentendidos culturales, de lo que yo entiendo por prejuicios (la parte en la que Carey pregunta a un conocido si Takashi es gay es muy sincera pero muy absurda) y de ideas preconcebidas. Sándor Márai, uno de mis escritores favoritos, decía que en el momento en el que el artista entregaba su obra al público, ésta ya dejaba de pertenecerle y adquiría vida propia, dejando así una parte de él en todos los que disfrutaban de ella. El único gran “pero” que puedo ponerle a Carey es la falta de entusiasmo al defender sus ideas frente a los mangakas. Él pone la excusa de que “X niega con la cabeza porque eso es algo que no puede entender un extranjero”, pero yo creo que si hubiera insistido un poco más, habría sacado mejores conclusiones. ¿Quizá su falta de entusiasmo o un exceso mío?

El libro está bien documentado, la historia del manga o de la forja de espadas es muy interesante, pero a mí particularmente me sobran todas las páginas dedicadas a los detalles exhaustivos de los manga y los anime de los que habla. En mi caso es porque ya los conocía, aunque supongo que para un neófito en la materia serán útiles. Sin embargo, ¿realmente alguien que no esté interesado en Japón leería este libro? Sinceramente, lo dudo. A los que conocemos el mundo de los aficionados a Japón este libro nos levantará ampollas en muchos pasajes, quizá de forma intencionada, y en otros nos emocionará mucho, como la entrevista a Miyazaki Hayao, lo mejor del libro, sin duda.

Entonces, ¿qué es el “verdadero Japón”? Os pego una cita del propio libro y se la dedico a mi amiga Nora, que está cansada de explicar que los japoneses son, ante todo y por encima de todo, seres humanos que sienten exactamente igual que los demás…

-Me ha sorprendido que te diera un beso-dije-. Creí que no hacían esas cosas.

-Será que esto es el Japón Verdadero.

-Sí.

-Por fin lo encontramos -dijo Charley-…