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Kiss Kiss Bang Bang de Pauline Kael

I.

The words “Kiss Kiss Bang Bang,” which I saw on an Italian movie poster, are perhaps the briefest statement imaginable of the basic appeal of movies. This appeal is what attract us, and ultimately what makes us despair when we begin to understand how seldom movies are more than this.

II.

“Creativity” is  a quick route to power and celebrity. The pop singer or composer, the mod designer, says of his work, “It´s a creative way to make a living” – meaning it didn´t take a dull lot of study and planning that he was able to use his own inventiveness or ingenuity or talent to get to the top without much sweat.

III.

But not all the new generation is buying. Many of them don´t just “´tune out` automatically at the first sign of advertising puffery” because they know there´s no place to tune in again. They´re surrounded by seeling, and they tune out, period. They want some meaning, some honesty, some deeper experience, and they try to find them in romantic ideas of rejection and revolution based on their moral revulsion from the situation in the South, or in folk music, in underground movies, in narcotics.

El pecado original de Anthony Quinn

El pecado original  Cómo se nota que últimamente, y por necesidad, leo cualquier cosa que caiga en mis manos… Sin embargo, yo no diría que El pecado original es precisamente una autobiografía cualquiera. Todo empieza cuando el actor Anthony Quinn sufre un ataque de ansiedad en Nueva York a mediados de los sesenta: pese a tenerlo todo se siente vacío. Ni la fama ni el éxito ni su familia logran que sea feliz. Problemas del primer mundo.

Cuando la situación empeora con apariciones no fantasmales y acude al psiquiatra, empieza lo interesante. Pero antes, me hago las dos preguntas de siempre: si el relato realmente lo escribió el actor y si lo que cuenta ocurrió realmente así. A la primera creo poder responder que sí sin equivocarme. En cuanto a la segunda, tengo mis dudas. La escena del actor sentado enfrente del psiquiatra para narrar su vida desde el principio es demasiado cinematográfica. Pero eficaz. La vida de Quinn resulta ser intensa: nacido en México, de madre mexicana y padre irlandés, emigrado a Estados Unidos cuando era un chaval, trabajador, muy pobre, curioso, casi boxeador profesional, bailarín, amante de una mujer mayor que le nutre de sabiduría y actor gracias a John Barrymore, Gary Cooper, Mae West, Carole Lombard y, a su pesar, Cecil B. DeMille.

Yo diría que es una autobiografía incompleta porque la escribió unos treinta años antes de morir. También porque no se sabe si su patología, que yo llamaría un complejo de macho imposible de superar con su mentalidad retorcida, llegó a desaparecer. Es probable que no, ya que justo después de escribir este libro, se divorció de su mujer. Como contrapartida, tengo que decir que me gusta la complejidad de Anthony Quinn. Pese a que no la comprenda.