Archivo de la etiqueta: Barcelona

El prisionero del cielo de Carlos Ruiz Zafón

  Otro regalo del que poco tengo que decir porque ignoraba, hasta que su lectura me lo ha dicho, que pertenece a un conjunto de libros con un mismo hilo argumental y del mismo autor llamado El cementerio de los libros olvidados. De momento está compuesto por tres libros: La sombra del viento, que leí en su día y del que no recuerdo nada salvo la Barcelona de la posguerra, mármol blanco, una casa en una esquina y algo de tormento, El juego del ángel, que no leí en su día por la finísima impronta que me dejó el primero y por lo cansada que quedé después de tanto Zafón por todas partes, y El prisionero del cielo, que he leído en estos días sin disgusto aunque un poco perdida.

Al faltarme una pieza, o varias, porque el final deja entrever que habrá más, esto que escribo pierde un poco de sentido porque no tengo idea de conjunto ni contexto. Confieso que me tienta releer el primero y hacerme con el segundo, aunque sospecho que el resultado será el mismo. Más que nada porque tengo la sensación de que el desarrollo de las historias que afectan a los personajes principales, el señor Sempere, Daniel y Fermín, está cogido con pinzas. O mi memoria es malísima con lo que no me llama la atención o aquí hay algo raro porque nada de lo que he leído en El prisionero del cielo me ha evocado La sombra del viento.

Pero como digo, todo esto no es más que un hablar por hablar un poco más pronunciado de lo normal. Para ser Zafón, al que ya he dicho que cogí mucha manía porque no se hablaba de otra cosa en este país, su relato me ha gustado. Es una novela corta con una trama principal y otra planteada al principio resuelta en un final abierto sin mucho más. Si hay algo que la distingue de las demás es el lenguaje pedante con el que hablan la mayoría de los personajes. Desconozco si en la Barcelona de la posguerra todos hablaban así. Quizá llegue a ser cargante pero tiene su encanto. Me ha recordado a un vodevil pasado de vueltras dramáticas pero bien escrito. Y como he dicho al principio, poco más tengo que añadir.

La catedral del mar de Ildefonso Falcones

Vaya sorpresa…

El problema de leer un libro sobre el que te has creado expectativas es que así tienes más posibilidades de decepcionarte que con cualquier otra circunstancia. Yo pensaba que La catedral del mar era una novela sobre una de las construcciones del monumento más importante de la Edad Media. No una narración técnica, claro, pero sí algo con un poco de misterio, con masones, gárgolas y símbolos. No sé de dónde surgieron esas ideas (problablemente de la portada, como buena esclava que soy de ellas), pero sí tengo bastante claro que la culpa de que esta novela me haya aburrido como una ostra es en gran parte mía. No esperes nunca nada de ningún libro y no te decepcionará.

Al margen de mi incapacidad para valorar las novelas medievales, he leído muchas y llega un momento en el que todas me parecen iguales, hay algo en La catedral del mar que me irrita y que no tiene nada que ver con sentimientos de culpa: la manía de sobrecargar a los protagonistas de desgracias solamente para ilustrar acontecimientos históricos que una persona normal de cualquier época no podría sufrir ni en tres vidas. Revueltas, inquisición, muertes, peste, prostitución, infidelidades, guerra y muchos más. Y en todos ellos, el protagonista es lo que indica su nombre. Es ficción, lo sé, y los autores pueden tomarse ciertas libertades, pero a mí esa estrategia siempre me ha parecido forzada. Al menos espero que toda la historia que rezuma esté contrastada y basada en fuentes fidedignas. De no ser así, lo mejor de la novela se habría echado a perder.

¿Y la catedral? Es un simple testigo de lo que le ocurre al protagonista. Su vínculo con ella comienza en la infancia y, en diferentes etapas, se alarga hasta la ancianidad. Pero nada de masones, ni de gárgolas ni de símbolos. Solo mucho esfuerzo en trasladar las piedras, mucho dinero invertido y una inauguración. Nada de lo que yo había imaginado.