Archivo de la categoría: Ciencia

La clave secreta del universo de Lucy y Stephen Hawking

La clave secreta del universoLa clave secreta del universo es una novela infantil-juvenil. El protagonista, George, es un chaval bastante cansado de las manías de sus padres ecologistas. Su único deseo es ser un chico normal y divertirse como lo hacen sus compañeros de clase, pero las ideas de sus padres se lo impiden. Su forma de pensar, su percepción del universo y su corta vida se transforman totalmente cuando conoce a Annie, a su padre Eric, un científico chiflado estereotipado y a Cosmos, el único ordenador del mundo capaz de abrir una ventana al universo y trasladar viajeros.

También es una novela divulgativa, lo que significa que cada cierto número de páginas hay una lección magistral y comprensible sobre física, sobre astronomía o sobre ambas disciplinas a la vez. Como era de esperar,  el contraste entre la historia y la divulgación es pronunciado. Lo que le ocurre a George puede ser perfectamente una excusa para la introducción a la astronomía, pero si no se pierde de vista el público al que va dirigido, también puede convertirse en una novela excelente para gente joven, para ignorantes de la física e incluso como complemento a cualquier asignatura de ciencias.

Qué aséptico me ha quedado.

Japón de Rossella Menegazzo

JapónLo regalaban con una revista de la que no recuerdo el nombre. Como creía que era la típica guía de viajes, lo he estado hojeando (sin h también) al menos durante cuatro años. Sin embargo, pretende instruir más que guiar. Está dividido en cuatro grandes bloques y en uno pequeño: Personajes, Poder y vida pública, Religión, Vida cotidiana y Mundo de los muertos. Pero solo desde el siglo VIII, la época de Nara, hasta el siglo XIX, el período de Edo. Cada capítulo está formado por una cita, un texto breve sobre el tema que trata, un faldón lateral con información contextual y multitud de imágenes de obras de arte explicadas. Solo le encuentro un fallo, se descoyunta.

Gracias a él he descubierto a Hasegawa Tohaku0021 - Hasegawa Tohaku (1539-1610) - Biombos con pinos entre niebla. Museo Nacional de Tokio.

 

 

 

El tigre sin huesos de HokusaiTiger in snow

 

 

 

 

 

Y el origen zen de los botones de la Playstation…

Sengai Gibon, Círculo triángulo cuadrado, siglo XVIII.
Sengai Gibon, Círculo triángulo cuadrado, siglo XVIII.

 

La razón por la que salto de Naoki Higashida

La razón por la que saltoNaoki Higashida tiene veintidós años y es autista. Cuando tenía trece, escribió La razón por la que salto, un libro en el que pretende responder a todo lo que uno quiso saber sobre el autismo y nunca se atrevió a preguntar. Naoki es minucioso y contesta a todo con diligencia: por qué ordena juguetes, por qué le gusta tanto salir a pasear, por qué se va de casa sin rumbo fijo, por qué a veces grita o por qué saluda con la palma de la mano dirigida hacia él.

La pregunta 58, la última, es la siguiente: “¿Qué piensas del autismo en sí mismo?” Ésta es su respuesta…

Yo creo que las personas que tienen autismo nacen fuera del régimen de la civilización.

Desde luego esta teoría es mía, pero creo que, por todos los asesinatos que se cometen en este mundo y por la destrucción del planeta, cuyo responsable es el egoísmo del ser humano, estamos todos en una profunda crisis.

De algún modo, el autismo ha surgido de esto. Aunque los autistas tenemos una imagen física similar a la de otras personas, de hecho somos diferentes en muchos aspectos. Somos como viajeros procedentes de un lejano pasado. Y si con nuestra presencia podemos ayudar a que la gente del mundo recuerde lo que realmente es importante para la Tierra, eso nos dará una tranquila satisfacción.

Hay tantas cosas mal en esta respuesta que no sabría ni por dónde empezar… Miento. Sí sabría, pero no me atrevo. Naoki emplea cincuenta y siete respuestas para ganarse mi admiración y mi respeto y una sola para deslucir todo su esfuerzo. Le he dado vueltas y siempre llego a la misma conclusión: la última respuesta no se puede obviar si se quiere tratar con justicia a Naoki. Y, aunque él recalca que es una opinión, para mí ha sido como si tirara por tierra siglos de lucha contra la superstición y la superchería. Y no quiero disculpar eso.

Ítaca, el Peloponeso, Troya de Heinrich Schliemann

Ítaca, el Peloponeso, TroyaAcabo de encontrarle un problema al libro electrónico: si te decepciona, no puedes venderlo, ni regalarlo, ni donarlo, solo puedes tirarlo a la “papelera” o cargar con él toda la vida…

Por otro lado, qué maravillosa debió de ser la vida de Heinrich Schliemann, con esa exagerada facilidad para aprender idiomas y con esa cantidad de dinero en el bolsillo… Eso sí, una cosa es descubrir el emplazamiento de Troya y otra es saber contarlo.

Ítaca, el Peloponeso, Troya es un ladrillo de barro sin masilla. El prólogo, por ejemplo, es más largo que un día sin pan. O mejor: eterno como La Ilíada. Cuando Schliemann empieza a hablar de sus viajes, de sus descubrimientos y de sus métodos, la cosa tampoco mejora. Muchas medidas, mucha condescendencia, muy poco rigor científico y mucha suposición. Pese a sus éxitos. Demasiado charlatán para mi gusto. Además, siempre me preguntaré qué habría sido de su prestigio de no haber descubierto Troya (y otros)…

El secreto de los fósiles de Mauricio Antón

El secreto de los fósiles(Calculé muy mal. Escogí libros muy largos en una época en la que no tengo tanto tiempo para leer y el resultado ha sido este mes sin poder actualizar. De los errores a veces se aprende.)

El secreto de los fósiles es un libro divulgativo que trata sobre un aspecto del trabajo que los científicos realizan con los fósiles que encuentran. En concreto, el autor, Mauricio Antón, se encarga de darles vida a través del dibujo. Un proceso que puede parecer sencillo pero que no lo es en absoluto. Él lo explica con paciencia tanto en los capítulos dedicados a los mamíferos como en los referentes a los homínidos. Además, hay otro capítulo más, el segundo, en el que hace un repaso a la lista de profesionales que se han dedicado a este tipo de reconstrucción desde el siglo XVIII (aproximadamente).

El tratado puede entretener o no, pero es indudable de que está escrito con la pasión de alguien al que le gusta mucho lo que hace, entre otras cosas porque es lo que ha querido hacer desde que recuerda. Y mientras leía, en vez de pensar en los músculos que rodean el cráneo de un smilodon, yo pensaba en lo bueno que es tener una certeza y no precisamente científica. Si lo tienes claro desde el inicio, no tienes que pasarte la vida buscando, preguntando, dudando, dando vueltas…