Felicidad familiar de Laurie Colwin

El llanto juvenil es una cosa y el llanto adulto otra muy distinta. Las lágrimas de la juventud son limpiadoras, como las siestas o las duchas tonificantes. Una buena llorera hace que el joven que sufre sienta que se ha conseguido algo. Lás lágrimas de la edad adulta dejan a la víctima seca y agotada. Dejan los ojos escocidos. Dejan a su paso un dolor bajo las costillas y en la frente.

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