Los asesinos del emperador de Santiago Posteguillo

Los asesinos del emperadorHay una cuenta en Twitter que se llama @antigua_roma que se dedica a contar “hechos significativos de la Historia de la Antigua Roma, contados el día que ocurrieron”. Hace poco leí el siguiente tweet: A la muerte de Trajano, se colocó bajo la columna Trajana la urna de oro que contenía las cenizas del emperador fallecido. Inmediatamente pensé que no podía ser, que Trajano todavía no había muerto y que no quería saber nada más de la historia hasta que no leyera la segunda parte de Los asesinos del emperador, Circo Máximo. Como si Trajano fuera un personaje de ficción, como si lo que cuenta la novela fuera desconocido y no algo que ocurrió hace casi dos mil años.

El mérito de ese pensamiento es de Santiago Posteguillo. Como elogio tendría que ser suficiente, pero quiero extenderme un poco más. Me ha gustado el contraste entre Domiciano y Trajano. El primero, desquiciado, cruel y gobernante por derecho heredado. El segundo, inteligente, respetado y apartado del gobierno del imperio simplemente por el hecho de no ser romano. Hasta que cambiaron las cosas, claro. Me ha emocionado la historia del gladiador Marcio, de su perro y de Alana. Me ha recordado a Aquiles. Los apéndices son un castigo para escépticos y tiquismiquis. Y para rematar, pese a que la historia de Roma ya no se estudia como antes, yo lo recomendaría como lectura adicional. Mil páginas de nada… :)

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