De ratones y hombres de John Steinbeck

De ratones y hombresCalifornia, claro. Dos hombres hacen planes cerca de una laguna. George es el pequeño y el que discurre. Lennie, que se apellida Small, es grande, tonto, bruto y le cuesta seguir las indicaciones de su amigo. Antes de empezar a trabajar como peones hacen un trato: si Lennie vuelve a meterse en líos, se esconderá en la laguna y esperará a que George vaya a buscarle.

Todo parece bastante simple. George piensa. Lennie no. De existir habrían formado una pareja digna de admirar. La cita es una premonición. Al menos George sabe que volverán. Pero de momento se marchan. Llegan. George hace solitarios. Lennie busca. Conocen a Slim, a Candy, a Curley y a su mujer. George sabe que Lennie está en peligro porque comprende que los ratones y los conejos no han muerto por exceso de afecto. Antes de la tentación final, de la encarnación maldita de la mujer, hay una mano molida y un sueño. El de poseer la tierra que uno trabaja. Y entonces Lennie toca el pelo sedoso…

Ratones, conejos, cachorros, mujeres y hombres. Ratones piadosos. Conejos imaginarios. Cachorros y mujeres muertas. Hombres maravillosos…

 

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