Paraíso de Toni Morrison

Paraíso  Abstrusa. Así es como la llamaron hace no mucho en una reseña que leí. Según la RAE, viene del latín abstrusus, oculto, y significa “recóndito, de difícil comprensión e inteligencia”. En otra ocasión, un alumno de una filología se indignó porque los libros de una autora “de su categoría” figuraban entre las lecturas obligatorias de una asignatura. Su enfado era fruto del prejuicio, no racial, sino pedante, pero lo de abstrusa quizá tenga justificación. Toni Morrison no es una autora fácil. Requiere la máxima atención y no todos los lectores están dispuestos a dársela. Si sirve de algo en esta guerra de calificativos, para mí no solo es la escritora de la carta de amor más hermosa sino que además utiliza tan bien la técnica narrativa de la “voz en off de la conciencia” (lo siento, no conozco otro modo de definirla), que las pocas veces que escribo me resulta muy difícil no imitarla.

Curiosamente en Paraíso no hay voz en off en cursiva que susurra al oído lo que el narrador no puede contar abiertamente. Pero lo hace de otro modo. No hay un infierno que contraponer, pero sí hay contrarios. En Ruby, una comunidad rural de Oklahoma, sus habitantes son todos de raza negra. Una disidente los llama “roca ocho”. Grandes y bellos, hijos y nietos de los fundadores. No quieren forasteros y desconfían de todo lo que sea nuevo. Son orgullosos y no aceptan los errores. En Ruby también hay un convento en el que se enderezaba a niñas indias. Ahora solo hay mujeres, quizá descarriadas, quizá chifladas, que se ocultan allí del sufrimiento de sus vidas. Hay una relación directa entre las mujeres del convento y los errores de los “roca ocho” y éstos se los hacen pagar muy caro. Sin razón. Pero la capacidad de pensar no es algo muy típico de Ruby, ya que solo algunos lo hacen. El resto se deja llevar.

¿Paraíso es una obra feminista? Sí, denuncia la idea machista de que las mujeres son seres diabólicos que tienen la culpa de todos los males de la humanidad desde que Eva le dio a Adán la manzana. ¿Es una obra en contra del racismo? Sí, pero dentro de la propia raza negra. Los “roca ocho” son hombres que se creen con derecho a la superioridad solo por el hecho de ser negros zahínos. ¿El contexto social es lo más transcendente? No, Toni Morrison sabe contar historias y resulta mucho más interesante escuchar las voces de los disidentes (mujeres del convento incluidas) que buscar un mensaje.

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