Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman

Pensar rápido, pensar despacio  Este libro estaba en una estantería de un centro de salud del que ya he hablado aquí. De ese mueble cualquier persona puede coger y dejar libros. Gratis y sin compromisos. Pensar rápido, pensar despacio estaba allí como si hubiera salido de la imprenta unos minutos antes. Me llamó tanto la atención que alguien quisiera deshacerse de un libro en apariencia tan valioso que pensé que debía de tratarse de un médico de los que suelen despreciar las disciplinas científicas que no sean las de su especialidad.

Si Daniel Kahneman hubiera estado presente mientras yo pensaba me habría explicado que mi modo de sacar conclusiones es incorrecto. De forma clara me habría expuesto los porqués a través de su teoría de los dos sistemas de pensamiento, que prefiero resumir con sus palabras:

 En este libro se han descrito las operaciones de la mente como una difícil interacción entre dos personajes ficticios: el automático Sistema 1 y el esforzado Sistema 2. […] “El Sistema 1 hace X” es una forma de decir que “X se hace automáticamente”. Y “el Sistema 2 es movilizado para hacer Y” es una forma de decir que “la mente se aviva, las pupilas se dilatan, la atención se centra y se ejecuta la actividad Y”.

Mi Sistema 1 ficticio llegó a la conclusión automática de que el libro era valioso (sin haberlo leído) y de que la persona que lo abandonó era médico. Kahneman me explicaría los mecanismos a través de los cuales llegué a esos juicios y me recomendaría pensar algo más la próxima vez, teniendo en cuenta que la racionalidad famosa del Sistema 2 tiene capacidades limitadas.

El Sistema 1 es sin duda el origen de mucho de lo que hacemos mal, pero también es el origen de gran parte de lo que hacemos bien, que es la mayor parte de lo que hacemos. […] La manera de bloquear los errores que origina el Sistema 1 es en principio sencilla: reconocer las señales de que estamos en un campo cognitivo minado, detenernos y pedir refuerzos al Sistema 2.

Finalmente, Kahneman me recomendaría su libro, una exposición brillante de su teoría de los dos sistemas y de su aplicación en el ámbito económico y yo reconocería su gran mérito divulgativo y mi incapacidad para comprender ciertos aspectos de su discurso. Y concluiría que lo único que he aprendido es a permanecer alerta ante las minas.

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