Carpe Diem de Saul Bellow

Carpe Diem  (La portada de mi ejemplar pertenece a una colección de las antiguas: es verde oscuro, con un grabado dorado y una imagen, dorada también, de Alfred Nobel. Ésta de la primera edición original me ha parecido más adecuada… y bonita.)

En cuanto a la novela, me encuentro ante uno de esos casos en los que no sé qué decir. Del autor no sabía nada hasta que leí un fragmento de una carta que escribió a mediados de siglo pasado. Me gustó la pronunciación de su nombre, me llamó la atención su origen judío y sigo interesada en leer sus novelas.

Quizá mi indiferencia se deba a que no sé digerir las historias de personajes patéticos. En este caso, el protagonista se da cuenta, en un día, de lo triste que es su vida y de que la mayor parte de la culpa de la situación en la que está la tiene él.

Hay algunos destellos: Nueva York como símbolo de todo y el helicóptero del correo que va de un lado a otro como un saltamontes.

 

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