La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey de Mary Ann Shaffer

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey  Hasta hace unos meses yo no sabía que en el Canal de la Mancha había islas pobladas. Podría poner excusas y decir que imaginaba que algunos islotes podrían existir, pero estaría mintiendo. Al estudiar la composición del Reino Unido lo descubrí. Guernsey es una de las islas más grandes del canal bajo dependencia de la corona británica, su capital es Saint Peter Port y en la Segunda Guerra Mundial fue ocupada por el ejército alemán.

La sociedad literaria y el pastel de piel de patata de Guernsey es la historia de esa ocupación narrada en la correspondencia que los habitantes de la isla mantienen con una periodista londinense que se hizo muy famosa escribiendo sobre lo bien (o mal) que sobrellevaron los británicos la guerra. El pertenecer al género epistolar la convierte en una novela arriesgada. La correspondencia entre dos personas es algo íntimo, el remitente y el destinatario dan por hecho muchas cosas, e introducir a un lector en esa familiaridad puede dejarle un tanto desconcertado. Eso, si lo que se desea es que se entere de algo, claro. Shaffer lo consigue, pero se queda un poco corta. No abundan las descripciones, no profundiza en los hechos que se narran y todo tiene un tono demasiado ligero. (En estos días también he descubierto que en los libros de texto de literatura lo de “ligero” se considera un adjetivo correcto, así que aquí aporto mi granito de arena (vacío). Mark Twain, por ejemplo, escribía en un tono ligero. ¿Eso significa que su tono se elevaba por encima de los tonos de los demás? ¿El tono en la literatura es el mismo que el tono de la voz, es decir, lo que la distingue de las demás? ¿Por qué el tema de los calificativos me resulta tan difícil de entender cuando se refiere a la literatura? Y si hablamos de Shakespeare y los adjetivos que le aplican ya te puedes morir, por no decir algo peor. Qué cursi.)

Lo mejor de la novela es el amor que los habitantes de Guernsey sienten por la literatura. Cada vez que uno de ellos descubre a un autor, la novela se ilumina como un árbol de Navidad, jajajajajaja…

Perdón.