Leonardo da Vinci de Marcel Brion

Leonardo da Vinci  Más que una biografía al uso, yo diría que esta obra de Marcel Brion es un ensayo sobre la vida y las creaciones de Leonardo da Vinci. Por supuesto que cuenta con una parte muy bien documentada sobre la vida del pintor, pero también con otra parte de análisis artístico y filosófico y, por tanto, subjetivo.

Afortunadamente para él, Brion murió a mediados de los años ochenta, es decir, veinte años antes de que comenzara la locura sobre Leonardo y su supuesta pertenencia a las mil y una organizaciones secretas que habitan este mundo. Sin embargo, algo se debía ya de barruntar porque hace varias alusiones al tema:

[…] Convertir a Leonardo en el heredero de doctrinas heréticas, el continuador de los cátaros, el sectario de misteriosas capillas orientales, me parece en exceso arriesgado, pues sólo se apoya en hipótesis sin fundamento.

[…] Por consiguiente, ignoramos si fue adepto a las ciencias ocultas o sólo tuvo la reputación de serlo.

También hace referencia a la homosexualidad de Da Vinci, aclarando que le importa un bledo y a muchos mitos y leyendas que circulan (y circulaban) sobre Leonardo da Vinci por todos los mentideros. En general, es un biógrafo sincero. Cuando tiene pruebas las presenta y cuando no, acepta su ignorancia. Al fin y al cabo, hay muchas cosas que no se saben de la vida del pintor.

En cuanto al apartado subjetivo, solo pondré un ejemplo de la interpretación simbólica de la gruta en La Virgen de las Rocas:

[…] Confirió un significado muy especial a esta “maternidad” dándole como marco una gruta, por ser la gruta el símbolo más claro y evidente de la “madre”, pues representa ese medio cerrado, oscuro y húmedo en el que madura y crece el ser vivo.

Otro crítico, otro aficionado u otro ser humano podría haberle dado cualquier otra interpretación válida. Sin embargo, lo que convierte a esta biografía en merecedora de lectura son los contextos histórico, político, social y religioso entre los que Brion introduce a Leonardo da Vinci. No es lo que el biógrafo quiere que sea, sino lo que probablemente fue. Es decir, no un genio ajeno a todo, sino un hombre muy influido por su entorno. Por muy adelantado a su tiempo que anduviera.

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