La última noche del Titanic de Walter Lord

Imagino que habrá muchos libros que hablen del Titanic pero nunca he sentido especial interés por ninguno. La existencia de una enciclopedia titánica como esta es motivo suficiente para no querer leer. Hace años, cuando aún tenía el diseño antiguo, en momentos de sopor me gustaba revisar la lista de pasajeros, saber algo más de los supervivientes, sobre todo de los hombres, descubrir por qué sobrevivieron, y con algo de tristeza, leer las descripciones de los cuerpos no identificados: sus características, sus tatuajes, sus ropas y lo que llevaban en los bolsillos. Era una tarea interminable.

En la puerta de mi casa hay un polluelo de mirlo muerto. Hace dos días todavía estaba caliente. Hoy, las hormigas solo han dejado un esqueleto negro. Su postura me recuerda a la del Titanic, partido en dos y descansando en el fondo de mar sin Bob Esponja. El insumergible también ha tenido sus hormigas, estoy segura. Conozco a las cazatesoros, pero no a las literarias. Lo que sí sé es que en lo único en lo que Walter Lord se parece a una hormiga es en la disciplina. La última noche del Titanic se publicó en 1955 cuando el barco todavía permanecía en el misterio. El señor Lord habló con 63 supervivientes, reunió datos y construyó una cronología desde que el iceberg rasgó el barco hasta que el Carpathia llegó al puerto de Nueva York con los supervivientes. De vez en cuando inserta alguna que otra opinión, pero con un cúmulo de meteduras de pata tan grande es difícil morderse la lengua. Al menos visto desde la distancia.

Siempre se ha dicho que el hundimiento del Titanic supuso el fin de la seguridad y un mal presagio de lo que estaba por llegar. Por eso, lo que más me llama la atención de los pasajeros es su arrogancia y su tranquilidad. En la era del miedo en la que vivimos habríamos muerto casi todos, pero de terror.

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6 pensamientos en “La última noche del Titanic de Walter Lord”

  1. Otro libro que no leí nunca y del que si he visto un montón de versiones en pélicula y algún que otro documentarl, no puedo decir que me encante, las historias trágicas no me entusiasman, pero he sentido curiosidad por conocer cosas de aquel suceso, de la gente que viajaba y supongo que por ese motivo he visto las pelis y documentales.

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